«La clave de nuestros locales es el buen ambiente y las caipiriñas»

Cristina Rúa

SANTIAGO

Julio Antelo regenta junto a sus tres hijos Julio, Carlos y Mauro los pubs Garoa, Meia y Leblón, además del restaurante Meia Pataca en Copacabana

04 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

En plena dictadura franquista en España, Julio Antelo hizo las maletas y decidió cruzar el charco y plantarse en Brasil. En aquel momento, la situación invitaba a buscar fortuna fuera del país, lo que suponía toda una «aventura», dice Julio. Al cabo de tres años allí, este compostelano se inició en el mundo de la hostelería con la apertura del restaurante Meia Pataca frente a la interminable playa de Copacabana, en Rio de Janeiro. Por aquel entonces, en torno a 1960, «el nivel de vida allí era mucho más alto y los restaurantes eran muy lujosos», asegura Carlos. «Os camareiros usaban guantes brancos para servir, e non podían levar nin pendentes e nin sequera o reloxo», explica el padre, propietario del Meia Pataca. Los tres hermanos nacieron en Brasil y se podría decir que con una caipiriña bajo el brazo ya que, como explica Carlos, este cóctel «y el buen ambiente» son clave en los locales, en los que cuentan con el apoyo de sus socios Marga Balboa y Leandro García. Toda la familia vivió en la nueva ciudad olímpica hasta que los niños rondaban los diez, cuando decidieron volver a su tierra. En 1994, Julio Antelo abrió en Santiago su segundo restaurante bajo el mismo nombre que el primero, siguiendo la tradición del Meia Pataca de Rio. Y poco a poco los hermanos Antelo comenzaron a colaborar en el negocio familiar. «Mi padre decía que allá estudiábamos más y aquí no, así que tuvimos que empezar a trabajar», asegura Carlos entre risas. Con el restaurante en marcha los hermanos se atrevieron a volar solos, y decidieron abrir un pub «para otro tipo de gente. Teníamos veintipocos años y queríamos algo para los jóvenes», explica Carlos. Y así fue como nació el Meia en la Algalia. En el 2005 tomaron el mando en el pub Leblón y hace poco más de un año en el Garoa, en Rodrigo de Padrón. Con mucho esfuerzo, los Antelo han conseguido situar a los tres negocios entre los locales de referencia en la movida nocturna. El secreto es estar pendiente del empleado y el cliente «para hacer que se sientan siempre como en casa», afirma Carlos, que estos días también cuida de cerca a su mujer, Ruth Reza, que está a punto de dar a luz. Si por algo se caracterizan el Leblón, el Garoa y el Meia, además de por el buen ambiente, es por la calidad de los cócteles que preparan. La especialidad son las caipiriñas, que son «las que más triunfan», aunque también hay otros como el G'vine, con la base de ginebra, carpaccio de manzana y tónica de la India, que conquista los paladares. Brasil es la seña de identidad de los Antelo. Así, el restaurante Meia Pataca recoge la denominación de una «moneda antigua brasileña» de alrededor de 1800; el Leblón hace mención a la famosa playa y al barrio chic de Rio; y Garoa es una palabra que significa «orballo, la lluvia de aquí», explica Carlos Antelo.