Gobierno y PP discuten sobre la responsabilidad de la demora en la reapertura de la Casa de Acollida
SANTIAGO
Gobierno y oposición encontraron ayer un nuevo tema de polémica. En este caso, el debate está en la demora en la reapertura de la Casa de Acollida, que cerró hace dos años para su reconversión en Centro Integral de Atención á Muller, un servicio que pretendía poner en marcha la Xunta y que requería la cesión a la Administración autonómica del uso del edificio, en San Lourenzo, que cerró precisamente para poner en marcha el nuevo proyecto. Desde entonces, el inmueble continúa cerrado y sin prestar ni un servicio ni otro. El Ayuntamiento decía hace unos meses que estaba pendiente de que el tema se retomase después de poner a disposición de la Xunta toda la documentación precisa para la cesión. Pero la concejala del PP Paula Prado salía ayer al paso e indicaba que esa documentación no se ha remitido todavía a San Caetano, que ha fijado el 15 de octubre como fecha tope para disponer del local y poder realizar las obras precisas con cargo a la partida de 300.000 euros que el Gobierno gallego asignó este año para ello. De otra forma, esa inversión podría perderse, «con lo que se acumularía otro año de retraso», dice la concejala popular. Sin embargo, la de Mar Martín, concejala de Benestar Social, es otra versión. Asegura que el Ayuntamiento ya remitió en su momento toda la documentación precisa a la Xunta, aunque esta «no la encuentra», posiblemente por el cambio de servicios del que dependía antes y dependerá ahora ese centro, asume la edila. «Sí se remitió», reiteró ayer, pero «volveremos a enviársela», afirma Martín, quien observó que el Concello se comprometió con la Administración gallega a que en octubre el inmueble quede libre. Para ello, la asociación vecinal de San Lourenzo deberá dejar el local que ocupa en el bajo del edificio. Según el PP, dicha asociación «desconoce que tenga que abandonarlo o si hay otro local previsto para su reubicación». Martín apunta sin embargo que dicha asociación sabe desde enero que se ha de ir y que tiene a su disposición un local en la sede de la Mancomunidade, para ocupar de inmediato, sin tener que hacer obra. La única cuestión es que mientras la Mancomunidade no se traslade tendrá que compartirlo puntualmente con ella.