El sol, las altas temperaturas y el exceso de sudoración pueden provocar infecciones e inflamaciones en la zona tatuada
23 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El verano es una buena época para lucir palmito y ya de paso, tatuaje. Pero la canícula no es el mejor momento para estampar en la piel un nombre en letras chinas, el lema favorito, una flor, unas estrellas o un tribal. Al contrario de lo que muchos piensan, las playas y las piscinas son lugares de riesgo para los tatuajes, ya que el sol y el agua puedan inflamar la zona o provocar infecciones. «Uno de los motivos por los que la gente se tatúa es porque los ven por la calle o en la playa», opina Lucas, el tatuador del establecimiento Viva María.
Lo más aconsejable es dibujar la piel antes de subirse al avión, al coche o a la caravana porque tatuaje y verano no son del todo compatibles. El sol, los cambios bruscos de temperatura y el exceso de sudoración son factores que influyen de forma negativa en las marcas corporales. «En la playa hay bacterias que pueden entrar en la herida; en la piscina hay hongos, y en el cámping las condiciones de higiene no son las necesarias provocando infecciones y heridas en la piel», asegura Lucas.
Pero saltarse los cuidados no solo puede afectar desde el punto de vista estético. Además de las inflamaciones y el riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual a través de las agujas, pueden darse también infecciones locales o generalizadas. Estas últimas son las llamadas sepsis, que producen el paso de microbios a la sangre, expandiéndose por todo el organismo, causando la muerte en casos excepcionales. «Durante la fase de cicatrización, la herida es muy susceptible a las bacterias y si en el estudio no hay un control sanitario del equipo se pueden contraer muchas enfermedades», explica Lucas. Por todo ello, se recomienda que para evitar que el tatuaje se infecte o inflame, es necesario llevarlo tapado durante las primeras seis u ocho horas, aplicar una crema cicatrizante e hidratante durante los 15 primeros días, y lavar la zona con un jabón neutro.
Por supuesto, la persona recién tatuada no debe ir a la playa ni a la piscina durante al menos 25 y 30 días y nada de someterse a rayos uva.
Menos clientela
A pesar de que muchos escogen el verano como la época adecuada para estamparse en la piel su nombre, una frase o cualquier tipo de dibujo, estos establecimientos ven reducida de forma notable la clientela durante julio y agosto. «Los que vienen en verano son personas que ya se han hecho tatuajes y saben cómo es el proceso de cicatrización», afirma Lucas.
Lo que sí aumenta es la presencia de turistas, en su mayoría peregrinos, que una vez que llegan a Compostela cumplen su promesa o hacen realidad su deseo de tatuarse en la piel «la concha, la cruz de Santiago, el nombre de un pueblo o el sello que les ponen en cada etapa», asegura el tatuador de Viva María. Algunos visitantes esperan a las vacaciones para llevarse un recuerdo de Compostela para toda la vida en lugar de en su corazón en su piel porque en España son más baratos.