No molestar, se «intima»

Héctor Juanatey

SANTIAGO

La crisis económica, la falta de vivienda o los gustos personales llevan a muchos jóvenes con coche a buscar lugares donde poder pasar una noche con su pareja

20 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

¿Quién no se ha visto alguna vez en esta situación? Una noche, un o una desconocida y tan solo un coche para poder intimar. La cartera, vacía después de varias copas. La casa, ocupada con parientes. Y no es cuestión de que interrumpan en la habitación alertados por unos... ruidos. La solución, sencilla. Cualquier ciudad, por grande o pequeña que sea, posee ciertos lugares que, por su baja luminosidad y su ubicación apartada de la muchedumbre, son perfectos para poder disfrutar de una «noche en compañía».

Santiago, como cualquier otra, también alberga entre sus fronteras este tipo de lugares estratégicamente escogidos para los fines que se les quiera dar. Uno es el seguramente conocido y transitado por muchos monte Pedroso. En la ladera sur se encuentra la Granxa do Sexto, un área recreativa con parque, lago, cafetería y mucho espacio para el relax. Este es uno de los lugares escogidos por muchos jóvenes -o no tan jóvenes- que, por los motivos anteriormente mencionados, deciden terminar la noche allí. Fuentes de la Policía Local aseguran que «cada vez hai menos coches por esas zonas, aínda que de vez en cando seguen indo».

Y no es que sea porque por allí predominan las camas de toxo, sino porque, como es sabido, la ciudad no es precisamente famosa por su buen tiempo. Una noche en el monte de Santiago no es nada parecida a lo que daría de sí una noche en el Mediterráneo, donde la ropa no sería impedimento gracias al calor.

Sin embargo, para eso están los coches. Gracias a los avances, es sencillo echar los asientos atrás, reclinarlos y convertir el interior del vehículo en lo más parecido a una suite motorizada. Además, cuenta con la ventaja de poseer radio, que siempre puede favorecer el ambiente. No es difícil subir al mirador del Pedroso por la noche y observar que en cada salida arenosa del camino, de fondo se vean coches con los cristales sospechosamente empañados... Seguro que es la humedad.

Aparcamientos

Si el paisaje natural no es de agrado, Compostela también cuenta con otras zonas escondidas y poco transitadas por las noches, sobre todo aparcamientos. Uno de ellos es el párking del estadio municipal de San Lázaro. Un seguro a todo riesgo por el que es improbable que pase alguien, excepto alguna otra pareja con el mismo fin. Hay sitios de sobra para no molestarse. A pesar de todo, siempre puede haber alguien que no tuviera la misma suerte esa noche y terminara solo, por lo que podría optar por darse una vuelta por esos parajes de parejas. Un policía local de Santiago comentó que «una vez recibimos una llamada porque les molestaban». No. No se refería a algún vecino molesto, sino a una pareja que había llamado porque alguien les estaba espiando. Otro de estos aparcamientos es el situado en los aledaños del estadio multiusos de Sar. Y es que en los centros deportivos es donde más se suda. Allí uno se puede asegurar de estar solo y con apenas luces que lo destapen. Otra de sus ventajas es que se podría pasar la noche con el paisaje de la Cidade da Cultura decorando el parabrisas.

Sea por una u otra cosa, quien no «moja» es porque no quiere, ya que lugares destinados a tal fin no faltan. Como es lógico, siempre se puede apostar por el caballo ganador e ir a un hostal, hotel o pensión barata. Allí la cama estará asegurada y no hay riesgo de ser descubierto por algunos pasos perdidos, o lo que es peor, por alguien que busca llevar sus pasos hacia los coches escondidos. Además, ¿qué mejor lugar que la madre tierra para pasar la noche acompañado? Si un hotel tiene cinco estrellas, una noche estrellada tiene millones, y sin tener que pagar nada -solo un coche con ventana en el techo-. Eso sí, en estos casos hay que recordar mayor protección que la del cinturón.