Las hierbas para la botica están en los montes de Baralla

SANTIAGO

Los apicultores untan las colmenas con l a herba das abellas para atraer los enjambres. Este uso lo sabían buena parte de las 52 asistentes a un curso sobre hierbas medicinales, que impartió la asociación Malugreiros, de Baralla. Lo que no sabían la mayoría era que la misma hierba, la melisa, que abunda en los campos de la zona, tomada en infusión es un excelente relajante y sedante. Aprendieron esto y muchas otras cosas que les enseñó el naturópata José Manuel Fernández Sangiao durante dos horas, todos los jueves del mes de julio.

El curso culminó con un salida al campo para aplicar conocimientos y recoger hierbas por las cunetas de Baralla. Encontraron abundante malva, buena para la artrosis, las infecciones urinarias y el reuma; diente de león, un estimulante de la función hepática y llantén, indicado para las vías respiratorias, entre otras hierbas. El profesor se mostró sorprendido por la abundancia de hipérico en esta zona, planta que tiene propiedades para combatir la depresión, pero que como funciona, según José Manuel Fernández, es en una concentración muy elevada, por lo que se comercializa en pastillas.

Otras no las encontraron pero las alumnas se interesaron por su propiedades, como la planta de los arándanos, cuyo jugo va bien para la circulación, y el de las bayas, para los problemas relacionados con el aparato urinario. Una de las alumnas localizó en una finca lo que resultó ser la flor de cardo mariano, cuya fotografía aparece en la caja de las pastillas que toma para controlar las transaminasas. El profesor le indicó que las semillas de esa planta eran muy buenas para el hígado.

Las alumnas, además de aprender a identificar 40 hierbas que son habituales en la zona, buena parte de ellas con propiedades medicinales que no eran del todo conocidas, también recibieron asesoramiento sobre la alimentación saludable y adecuada para cada grupo sanguíneo. El profesor les entregó un listado de alimentos en rojo (nada recomendables), amarillo (poco recomendables) y verde (adecuados), en función de cada caso.

En algunas alumnas reinaba el escepticismo sobre esta dieta, principalmente porque todas o buena parte de ellas eran amas de casa y no se veían con ánimo para ajustarse a las necesidades de cada comensal de su familia. Lo que sí triunfó fue un reconstituyente natural, que hay que tomarlo en ayunas. Una de las asistentes al curso que lo probó y que lo recomienda por su efectividad, al menos en su caso, es la presidenta de la asociación, Pilar Méndez Villares, que no dudó en facilitar la receta: agua caliente, una cucharada de miel, canela y medio zumo de un limón.