La relación con Compostela de Javier Krahe es tan larga que no se acuerda de los años que han transcurrido desde que vino a cantar por primera vez. Sabe, eso sí, que antes de venir con frecuencia al club Dada Dada, donde actúo ayer y vuelve a hacerlo esta noche a las diez y media de la noche, estuvo cuatro años seguidos en A Casa do Patín, y dio un concierto en el Teatro Principal.
-¿Va a presentar canciones nuevas en esta nueva cita en Compostela?
-Yo canto canciones nuevas cuando las tengo, pero no las presento. Y tengo nuevos temas, pero tampoco me obligo a interpretarlos.
-¿Depende del público, del ambiente que haya en la sala?
-No, el público no me afecta en ese sentido. Depende más de mi estado de animo que de otra cosa. Tengo que variar, y con dos conciertos, seguro que las cantaré.
-¿Su música es más propia de salas íntimas, de pequeños formatos?
-De lo que yo llamo garitos. Los espacios grandes no me gustan, si me ofrecieran actuar en una plaza de toros, a estas alturas diría que no. Me gusta más cantar en garitos, es donde me siento a gusto.
-Sus primeros fans tienen hijos. ¿Percibe la renovación generacional en su público?
-El precio de las entradas es determinante. Si cuestan poco o nada acude más gente joven a mis conciertos. No es masas claro, pero si en el pequeño formato.