El primer edificio para discapacitados garantiza su total independencia

SANTIAGO

Los directivos de Cogami están a punto de ver el final de una larga historia de trámites administrativos que debieron ser superados para iniciar y terminar la construcción del que será el primer edificio destinado íntegramente a personas discapacitadas. De las veinte viviendas, ocho serán ocupadas por grandes dependientes, y por ello cuentan con la tecnología más avanzada, que garantiza la total independencia de los residentes. En los otros doce pisos se dejará la preinstalación para que el futuro, en el caso de ser necesario, puedan instalarse los avances domóticos que se precisen para facilitar la estancia de los residentes.

En el diseño de cada vivienda se tuvieron en cuenta una serie de detalles en los que habitualmente no se detendrían los arquitectos y que sin embargo resultan imprescindibles para las personas con discapacidades. Por ejemplo, las puertas son correderas y no abatibles; las ventanas están situadas a una altura más baja, con el fin de que una persona en silla de ruedas pueda ver el exterior de su inmueble; los interruptores están también a la altura de una silla de ruedas y permiten abrir y cerrar ventanas, puertas y persianas, así como encender y apagar luces. Incluso los grifos y las piezas de cocina y baños están colocadas más bajas de lo habitual. Resulta evidente que el ancho de las puertas es mayor y que los pasillos exteriores de las viviendas permiten el paso de dos sillas de ruedas al mismo tiempo. Por supuesto, no faltan ascensores ni rampas para facilitar el paso.

Todas las viviendas fueron vendidas a personas discapacitadas que tienen trabajo o en el momento de la compra estaban en condiciones de acceder al mercado laboral. En el listado había 42 personas, que optaron a las viviendas por orden de inscripción y teniendo en cuenta los dos cupos de grandes dependientes y dependencias.

Los pisos están calificados como de protección autonómica.

En el bajo del edificio, situado detrás del instituto del barrio de Fontiñas, se instalarán varias salas de rehabilitación y mantenimiento. Anxo Queiruga, presidente de Cogami, explicó que las dependencias serán gestionadas por Cogami y los servicios formarán parte del cartel de ofertas de la confederación. Por tanto, no solo serán utilizadas por los residentes en los pisos del edificio, sino por todos los discapacitados que deseen acceder a los servicios. Para el acondicionamiento de las salas, Cogami solicitará préstamos bancarios mediante la hipoteca de los propios bajos y pedirá ayuda para el equipamiento con cargo al 0,7% del IRPF.