Una muestra celebra los cincuenta años de la línea ferroviaria Zamora-Santiago
21 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En el año 1958, exactamente el 8 de septiembre, tenía lugar la inauguración del tramo III de la línea férrea Zamora-Santiago-A Coruña, que daba por concluida una obra iniciada 30 años antes. Una emblemática locomotora Alco 1800, llegada con los americanos y Mr. Marshall, realizaba por vez primera el trayecto Ourense-Santiago, cumpliendo así el viejo sueño de Galicia de disponer de una conexión rápida y cómoda con el centro de la península. El faraónico proyecto se remontaba a cien años antes y necesitó de más de 10.000 personas para ser una realidad.
Eran 435 kilómetros de trazado preparado para doble vía, 182 túneles, más de una veintena de grandes viaductos, monumentales estaciones y ni un solo paso a nivel. En aquel justo momento era el ferrocarril más moderno de España. Y para Santiago, que ahora espera por la alta velocidad, supuso un paso muy importante, acortando mucho la distancia y el tiempo para desplazarse a Madrid, pues hasta entonces había que ir hasta Redondela o bien coger la diligencia hasta Curtis.
De toda esta epopeya da cuenta una exposición inaugurada ayer en el Centro Sociocultural e Xuvenil Municipal O Ensanche y organizada por la Asociación de Amigos do Ferrocarril de Santiago (ACAF), Carrileiros de Foula (Ourense) y Asociaciones de Amigos del Ferrocarril de Zamora (AZF). La muestra consta de 20 paneles ilustrados con fotografías, organizados en 4 apartados dedicados a la historia y construcción de la línea, los aspectos técnicos, las historias humanas, y la actualidad y el futuro de la línea.
Los primeros apartados se refieren a los antecedentes del anhelado proyecto que, como ahora el del AVE, se iba dilatando con el paso del tiempo. Las obras no serían impulsadas hasta 1877 con la Ley General del Ferrocarril, que posibilitaría que Vigo y Ourense quedasen unidas en 1881 y Palencia-A Coruña en 1893. El panorama no era muy halagüeño en las primeras décadas del siglo XX en Galicia, que no contaba con red regional, a pesar de que en 1905 presidía el Gobierno un santiagués, Montero Ríos.
Fue con la dictadura de Primo de Rivera, muy favorable al ferrocarril, cuando se aprobó en 1926 un plan. Pero cuando la línea se hizo realidad ya nacía obsoleta. Para comprobarlo no hace falta remitirse a los textos e imágenes de la exposición -la caduca máquina de vapor estilo far west americano y los ferroviarios de la Compañía del Norte-, donde queda reflejado el desfase, sino darse un viajecito hoy por la mencionada línea.