Las nuevas y viejas ratoneras

SANTIAGO

Los compostelanos y todos aquellos que accedan a la ciudad sufrirán a lo largo del 2009 las consecuencias de las obras de mejora de los principales viales

11 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La ciudad vivirá a lo largo del 2009 uno de los peores años desde el punto de vista de la circulación viaria. Un juego de niños parecerán las obras de construcción del párking de la plaza Roxa o el de Romero Donallo. La construcción del túnel del Hórreo y su coincidencia con la ampliación del puente del Tambre, el tercer carril de la AP-9 en San Lázaro y el nuevo vial del periférico en la misma zona pondrán a prueba la capacidad de organización de los responsables en materia de tráfico. La previsión es que, hacia finales de año, todos los proyectos estén en plena actividad constructiva. Y, todos los que no tienen el privilegio de vivir y trabajar en el centro de la ciudad, serán sometidos a duras pruebas.

Tras meses de preparativos, los conductores deberán ir acostumbrándose a emplear bastante más tiempo en sus desplazamientos diarios. Un día tras otro se verán cazados en las trampas de la red viaria compostelana. Algunas ratoneras son viejas conocidas de aquellas miles de familias que, en los años 90 y 2000, optaron por fijar su residencia en las urbanizaciones de Teo y Ames. Para los procedentes de la zona de Milladoiro, la primera trampa se la encontrará en la rotonda de Conxo y, dependiendo del vial elegido, terminarán en la ratonera de la rotonda de Castiñeiriño o en la de Galuresa. La mejor opción será emplear la autopista, pero su salida en la carretera de Ourense les llevará nuevamente al tapón del acceso del Paxonal. Los que salgan por San Lázaro se verán atrapados irremediablemente en el Tambre. La salida de la ciudad, con la ventaja de poder escalonar la fuga hacia el hogar, y se encontrará con las mismos cuellos de botella pero en sentido contrario.

Tampoco lo tendrán fácil los procedentes de Os Tilos y Cacheiras, entre otros. La ventaja será la autovía. Hasta Santiago desde cualquier punto serán unos minutos, pero el tiempo de entrada a la ciudad será un misterio. Castiñeiriño y Galuresa serán, a priori, inmensos tapones que habrá que superar con muchas dosis de paciencia, y San Lázaro tampoco será un jardín de rosas. La salida de Santiago hacia Cacheiras será otra prueba.

El vial Sar-Pontepedriña, con cuatro carriles, será una ratonera en toda regla. El acceso desde la avenida de Lugo (un carril) ya soporta en horas puntas una carga excesiva. Imagínense lo que será cuando los conductores quieran evitar Galuresa. Una vez en el vial y sin escapatoria, la rotonda de Pontepedriña para acceder a la rúa do Paxonal reinventará el concepto de las trampas viarias.