El alcalde se tomó tan en serio la presentación de la pista de hielo que hasta se cayó de culo con estilo
20 dic 2008 . Actualizado a las 19:56 h.El alcalde de Santiago hizo suya ayer aquella letrilla infantil que dice así: «Patinar, patinar, patinaba una niña en París, resbaló, resbaló...». Y tanto se metió en el papel de la niña de París que, «resbaló, resbaló y en la pista de hielo cayó». Pero los políticos es lo que tiene, que saben levantarse con el mismo estilo con el que caen. El regidor inauguraba la pista de hielo de Amio y, sin darse cuenta, pisó, fuera del perímetro de la instalación, parte del firme congelado. En décimas de segundo, se le fue un pie y comprobó, culo por medio, lo dura que está el agua bajo cero.
Como un especialista de cine, se incorporó de inmediato y bromeó con los niños y con los periodistas. Hecho un campeón, le quitó hielo, perdón, queríamos decir hierro, al asunto describiendo animadamente cómo acababa de comprobar que también se puede patinar con zapatos de suela. Y no manifestó ni una pizca de dolor: «Estou acolchado», espetó. En cualquier caso, exceptuando los alcaldes acolchados, los patines son obligatorios en la pista de Amio, al igual que los guantes. El recinto, de cuarenta metros por veinte, estará abierto hasta el 25 de enero, y solo cerrará los días 24 y 31 por la tarde y el 25 y el 1 de enero por la mañana. De domingo a miércoles abre de 11.00 a 14.00 y de 16.00 a 22.00 horas. De jueves a sábado, el horario se amplía, de 11.00 a 14.00 y de 16.00 a dos de la madrugada.
La entrada cuesta 5 euros, la mitad para los abonados del Multiusos de Sar o de Santa Isabel. ¿Autobuses? También: las líneas C5 y C6 de lunes a sábado por la mañana, y la L1 los sábados por la tarde, domingos y festivos. El año pasado patinaron casi 18.000 personas. Y por el alcalde no se preocupen, tiene buenos reflejos.