La baja de Socorro García hace que Elvira Cienfuegos asuma la portavocía a las puertas del mayor debate municipal
30 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Elvira Cienfuegos se ha situado al frente de la nave capitana del BNG en Raxoi. Durante unos meses, los que Socorro García esté de baja por su maternidad, ocupará su puesto en el pabellón de mando del Concello compostelano. Las opciones eran la propia Cienfuegos y Xosé Manuel Iglesias y prevaleció el escalafón. No obstante, es preciso recordar que Socorro García accedió a la primera tenencia de la alcaldía desde el cuarto puesto.
El hecho es que durante un tiempo brillará una calva en los escaños nacionalistas, y en el fondo Socorro García ha tenido la fortuna de irse justo cuando amenazaba en el horizonte uno de los plenos a priori más plomizos del año, el que analiza el estado del municipio. La sesión vino dada por la nueva normativa y discurrió con una tensión fácil de conjeturar por lo estricto del reglamento. Entre otras cosas.
Pues bien, esta sesión estaba prevista para el mes pasado, pero el alcalde la retrasó a petición de Socorro García. No, no ha sido por escaquearse, ya que existían otras razones, pero la tenienta de alcalde se ha librado de varias horas de un debate que aúna lo interesante y lo soporífero y que, en su estado de gravidez, no era demasiado recomendable para ella. De hecho, su compañero Xosé Manuel Iglesias comentó en Radio Voz que «Socorro fixo un esforzo extraordinario para manterse ao pé do cañón ate os últimos días». Así que su compañera Cienfuegos ha tenido ayer un semiestreno -en realidad ya tomó la palabra y la batuta el pasado jueves- volcánico y muy acorde con su apellido, de esos casos en los que se acumula de una sola tacada más experiencia que en varios meses. Salió airosa.
Pero la ausencia llega, por fortuna para los nacionalistas, en un clima de cierta tranquilidad propiciada por el cierre de los presupuestos. Solo con recordar el cristo montado con las cuentas del 2008 uno puede hacerse una idea de las penurias y agarradas que conlleva elaborar un presupuesto compartido. Sorprendentemente, el del 2009 se ha cursado sin demoras ni tiranteces. Socorro García se materniza, en ese sentido, en el mejor momento. Aunque el mejor momento siempre es preferible verlo en términos de familia más que de Concello.
Aparte de la vicealcaldía, que impone y compromete, el trío nacionalista hereda el área de Cultura. Da la impresión, si uno arroja un vistazo a las parcelas de gestión, de que van a tener que ser Elvira Cienfuegos y Olga Pedreira las que carguen con más parte del mochuelo o de la lechuza cultural.
No obstante, el peso de las gerencias (como la del Auditorio) se incrementará con probabilidad durante un tiempo. Lo que está claro es que la Cultura no saldrá de la órbita nacionalista, que no están los tiempos para regalar nada. El desequilibrio se convierte en un rápido reequilibrio, aunque compitiendo con un jugador menos. La mayoría del grupo de gobierno sigue siendo suficiente, pese a que en algunos escrutinios se notará la ausencia de García.
El BNG ya ha pasado por el trago de la marcha de Néstor Rego, con su marcada personalidad, por lo que la sensación de desamparo no puede ser mayor en esta segunda ocasión de orfandad e inferioridad numérica. En realidad, los nacionalistas han disfrutado durante los tres últimos trimestres de cinco integrantes en la corporación municipal con la vista gorda del alcalde. Y es la primera vez que ocurre en la etapa democrática. Ninguna edila santiaguesa había imitado, hasta ahora, a Carmen Chacón o a Anna Balletbó, una de las primeras (si no la primera) barrigas democráticas en el Congreso. Es decir, Socorro García se erige en pionera.