El número de nacimientos en Ames ya supera la cifra alcanzada al final del año pasado y las calles del municipio se llenan de niños, muchos de ellos gemelos
14 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Bertamiráns y Milladoiro están llenos de niños. La estampa habitual al pasear por las calles de las dos localidades amienses es ver a madres y padres con carritos y niños en brazos. Los parques infantiles casi siempre están ocupados y las guarderías no dan abasto. El crecimiento de la población en Ames se ve, sobre todo, en el aumento del número de nacimientos que se registran cada año.
Si al final del año pasado la cifra total fue de 245 nuevas vidas, a estas alturas de año el número ya es de 284, lo que supone 39 nacimientos más en el concello. Entre todos los niños que se pueden ver inundando el municipio, llama la atención que cada vez hay más gemelos, mellizos e incluso algunos trillizos. Este es el caso de Conchi y Carlos. Jorge, Carlos y María hicieron que sus vidas cambiasen por completo. Para desplazarse de un lugar a otro deben utilizar un monovolumen y además siempre necesitan ayuda. «Tuvimos que adaptar la vivienda. Llevar los muebles a casa de la abuela y dejarlo todo muy sencillo, adaptado para ellos. También tuvimos que comprar un coche grande y necesitamos ir 3 o 4 personas para atenderlos», indica Carlos.
Liliana y Luis se vieron obligados a reducir las dimensiones de su salón para poder hacer una habitación en el piso de unos 60 metros cuadrados. En su caso tienen un coche pequeño, pero el dinero no llega para todo. Claro que cuando van de viaje necesitan dos coches: «Él lleva la furgoneta y yo voy en el coche», explica Liliana. Javier y Leonor no necesitaron hacer ninguna reforma en casa, pero la llegada de Rebeca y Lorena también supuso un gran cambio en sus vidas. Sin embargo, a pesar del susto del primer momento, todos ellos reconocen que están muy contentos y orgullosos de sus pequeños.
El problema de tener todas las horas del día ocupadas se compensa con el hecho de hacer todo a la vez. Conchi explica que «eso es una ventaja porque ya los bañas a los tres juntos, preparas los tres biberones a la vez y todo el trabajo se hace a la vez». Los bebés también les han ayudado a organizarse. Conchi dice que «aprendes a simplificar. Al principio llenas las maletas, pero con el tiempo acabas metiendo solo lo básico». Las otras mamás asienten al escuchar las palabras de Conchi. Pero a pesar de todo el trabajo y los sacrificios, todos reconocen que al ver crecer a los niños todo el esfuerzo ha valido la pena.