El clima que ayer vivió Santiago solo tenía de caribeño la lluvia como de tormenta tropical caída todo el día, pero hubo un espacio en la capital de Galicia que gozó de un cálido microclima durante toda la jornada: el Palacio de Congresos de Galicia. Allí, cerca de 2.000 personas de cuatro continentes -hasta de países tan poco latinos como Dubai, Sudán, Nigeria o Japón- disfrutaron a lo largo del día y la noche de la segunda jornada del Festival Salsorro 2008. La primera nota sorprendente nada más entrar era la magnífica organización del festival puesto en marcha por el portal compostelano Salsorro, fundado por Diego Berea. Unas tarjetas con radiofrecuencia identificaban a los participantes a la entrada y salida del Palacio de Congresos, registrando todos los datos de los asistentes. Estos aficionados a la salsa podían perfectamente haber venido con tan solo el traje de calle al festival porque en el Palacio de Congresos los amantes de la salsa podían adquirir todo lo necesario para el baile. La edición de este año es la que tiene más stands de ropa y calzado para bailar, según Antonio Vargas, responsable de la exposición y venta y propietario de la Sala Guayaba. Algún stand aclaraba que no se vendían zapatos chinos. Muchos asistentes adquirían los deuvedés de todos los congresos de salsa que se celebran en el mundo, tarea a la que se dedican productoras de Suecia y Francia. Desde las diez de la mañana hasta las ocho de la tarde se sucedieron los talleres para niveles diferentes de las modalidades de salsa, bachata, reggaeton, rumba, samba, kizomba y cha cha chá. Y por vez primera, al mediodía, hubo exhibiciones de compañías semiprofesionales. Tras las clases se celebró una cena de gala, sucediéndose a continuación los diferentes espectáculos en el auditorio del Palacio de Congresos. Hoy proseguirá la tercera jornada con masters classes seguidas, a las 22.30 horas, de un espectáculo de salsa de las compañías italianas Tropical Gem y Flamboyan Dancers. Magosto popular. La tarde fue climatológicamente ingrata para animarse a salir de casa, aunque al tratarse de ir a un magosto la cosa cambia, porque las castañas se asan con brasas y el calor está garantizado. El que se celebró ayer por la tarde en el centro Don Bosco en colaboración con el centro sociocultural de A Trisca reunió a todo el barrio, a grandes y pequeños, independientemente de si eran o no socios. La fiesta fue completa, porque además de castañas hubo juegos y música tradicional, y acabó con una queimada para la gente mayor.
La variada y amplia oferta cultural de Santiago está al alcance de las localidades vecinas. Solo es cuestión de organizarse como ha hecho el Concello de Padrón al programar una visita a la exposición abierta en la Fundación Araguaney, Palestina antes de 1948. La visita fue promovida por las concejalías de Igualdade y la de Muller con el Centro de Información ás Mulleres de Padrón, del que es responsable Manuela Carrero. Participaron 50 padronesas, que disfrutaron recorriendo en imágenes la historia de un pueblo como el palestino, que vive un conflicto constante con Israel.