La agotadora búsqueda de una vivienda concluyó ayer en Lestrove, Dodro, donde una pareja les arrendó una casa; fue el día de Santa Rita, patrona de lo imposible
23 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La familia rumana de Padrón pasó su primera noche en su nueva vivienda de alquiler, que ya no está en la capital del Sar sino en un núcleo limítrofe, el de Lestrove, que pertenece al municipio de Dodro. «Estamos todos felices», decía ayer una de las vecinas de Padrón que estuvo siempre al lado de la familia. A primera hora de la mañana, las voluntarias de la congregación de San Vicente de Paúl salieron en búsqueda de una casa de alquiler, libreta en mano con las direcciones posibles.
Y la alegría no tardó en llegar, ya que en Lestove un matrimonio de personas mayores accedió a arrendar una vivienda a la familia rumana. Se trata de la «casa que a cualquier persona le gustaría tener», dice una vecina, quien no duda en añadir que «es un lujo». Es una «casiña da aldea moi xeitosa», dijo otra, porque tiene el exterior de piedra y el interior de madera, desde los pisos a los techos, puertas o escaleras y «todo nuevo», dicen.
Tiene, además, un pequeño patio con un gallinero. El propietario ya aconsejó a la familia rumana que compren cuatro gallinas y un saco de pienso y «terán ovos de sobra», según cuenta una de las vecinas que los ayudó a trasladar los enseres a la nueva vivienda. Los caseros también les ofrecieron una pequeña finca para que la trabajen y cultiven hortalizas para consumo propio. E incluso se ofrecieron a enseñarles. La única pega que le ven algunos a la vivienda es que tiene la fachada pegada a la carretera.
El inmueble no tiene casi nada pero «no hay problema». Entre la ayuda de los vecinos y de la parroquia de Padrón, la familia rumana la irá llenando «poco a poco». Alguien ya ofreció una pequeña cocina de butano ya que solo tiene la tradicional de hierro, que consume leña. También los Servicios Sociales de Padrón propusieron a la familia que haga una valoración de los enseres básicos que necesita, para solicitar una ayuda.
Los nuevos caseros de la familia rumana están al tanto de la historia que tienen detrás. Pero no por ella la rechazaron. Al contrario, al parecer dijeron que, «se pagan e responden, teñen casa para toda a vida», tal y como contó ayer una vecina que los ayuda y que no duda en calificar el alquiler como «ideal».
De hecho, en los últimos días más de una persona habló de que una casita de la aldea era lo mejor para esta familia, porque ahora los niños pasan de estar metidos en un pequeño piso de dos habitaciones a una casa de la aldea con patio anexo y una finca próxima.
La parroquia de Padrón expresó ayer a través del propio párroco la «enorme satisfacción» por conseguir una vivienda en alquiler para la familia, que hoy mismo tiene previsto formalizar el contrato. Lo curioso es que, ayer, día de Santa Rita, santa de lo imposible, apareció una segunda casa en alquiler, en este caso en el lugar de Pazos.