Los reposteros escriben otro capítulo de la historia de Melide

La Festa do Melindre rindió un homenaje a quienes hacen posible la celebración


La Festa do Melindre puso en valor un capítulo de la historia de Melide que continúan escribiendo los reposteros de la localidad. Es un gremio centenario, representado, actualmente, por las cuatro casas que, ayer, expusieron su producto para la venta en la décimo séptima edición de la jornada de exaltación gastronómica. Del buen hacer de los artesanos confiteros dio buena cuenta el público asistente a la cita, que agotó las existencias de melindres, almendrados y ricos que se elaboraron para la ocasión.

El buen tiempo acompañó durante la jornada gastronómica, que mostró el mejor rostro de sus diecisiete años de trayectoria. Y no solo de cara a la galería. La praza do Convento, en el corazón del casco antiguo de la localidad, ganó como escenario al recinto cubierto que acogió las últimas ediciones. Pero al margen de una más cuidada presentación, la Festa do Melindre de este año se distinguió por el trato brindado a quienes, en su día, la hicieron y, hoy, la hacen posible.

La organización, que asume el Concello, prescindió del escaparate multisectorial hacia el que había evolucionado la fiesta recuperándola como reclamo para exaltar, únicamente, la repostería singular de Melide. En señal de la apuesta por revalorizar la tradición, recibieron un merecido homenaje público las tres melindreiras de toda la vida. «É de xustiza ofrecer esta homenaxe ás primeiras mulleres que foron amasando a nosa tradición ata facer hoxe de Melide unha referencia obrigada da repostería tradicional galega», explicó el edil de Promoción Económica, Turismo e Festas, Xosé Antón Díaz.

Ellas son Pilar Freire Peón, Carmen Ríos Reboredo y Concepción Gómez Lareo, que agradecieron, emocionadas, el gesto, con el que, por vez primera, se reconoció, oficialmente, su contribución a mantener vivo una de los antiguos oficios de la localidad.

Recuerdo a «O latoneiro»

También despertó el cariño y los aplausos de sus vecinos Mercedes González, al recoger de manos de la alcaldesa, Socorro Cea, el presente con el que se rindió homenaje, a título póstumo, al que fue su marido, por todos conocido como Luís O latoneiro. El legado de quien fue maestro y último eslabón de ese otro ancestral oficio de Melide pudieron admirarlo los asistentes a la Festa do Melindre en uno de los expositores de artesanía instalados en la muestra, que también contó con la participación de legatarios de otros gremios locales como son el de zapatero, herrero o cestero.

Los homenajes personalizados a la tradición inspiraron el momento más conmovedor del acto inaugural de la Festa do Melindre que, este año, tuvo de pregonero a Felipe Senén, un reconocido estudioso del patrimonio gallego que dejó impresa su también faceta artística en el cartel editado para anunciar la fiesta. «Un pobo que sabe divertirse e reunirse darredor dunha feira para celebrar as ledicias nunha mesa, como fai Melide cos seus melindres, é un pobo sabio», proclamó Senén, a quien, seguro, le quedó un buen sabor de boca de su paso por Melide.

Recibió de obsequio una muestra de los productos de la repostería local y también un pandeiro, con el que quisieron agasajarlo desde la Escuela de gaitas e percusión galegas Axóuxere. Sus alumnos, un grupo de setenta pequeños comandados por el gaitero melidense Xosé Domingos Fuciños, fueron los encargados de animar el ambiente por las calles y de ofrecer a los asistentes la degustación gratuita del producto.

Con la actuación del grupo Treixadura se despidió por la noche la Festa do Melindre.

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