Año 2010, año santo, ríos de turistas por Santiago. ¿A través de Lavacolla? La cosa no está clara. «Queremos que as obras se inicien rápido. Se é posible en abril, mellor que en maio», decía ayer el alcalde.
Supongamos que esta Semana Santa ocurre un milagro similar al de la resurrección de Lázaro y las excavadoras empiezan a remover los terrenos de la nueva terminal el 1 de abril.
Aunque Bugallo mantiene que la remozada Lavacolla abrirá sus puertas en el primer trimestre del 2010, el plazo de ejecución de las obras es de 26 meses. Si se cumple escrupulosamente, nuestro milagro nos colocaría en el 1 de junio de ese año. Casi medio año santo se habría esfumado como el incienso del botafumeiro.
Los tiraboleiros seguirían con su oficio y Lavacolla seguiría estando como está. Porque la nueva terminal aún necesitaría un tiempo para que Aena la equipe y la amueble. Luego, habría que probarla y ver que todos los sistemas funcionan.
Cuando todo eso suceda, ya habrán llegado a Santiago unos cuantos turistas y peregrinos. ¿Serán los mismos que si el 2010 hubiera empezado sin Lavacolla en obras? Ya estará el año santo un poco remasticado por los compostelanos y aún quedará el traslado de las compañías a la nueva terminal. La pregunta es: ¿Verá el Xacobeo la nueva terminal?