Las nuevas tecnologías se adueñan de los santiagueses y comparten protagonismo con las palmas en la Quintana y en la procesión de la Borriquita, muy concurridas
17 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.A las cruces, capirotes, hábitos, palmas y ramos de olivo se les unieron ayer los móviles, cámaras y PDA. El Domingo de Ramos compostelano cambia de forma e incorpora nuevos instrumentos. No había por la mañana una madre que no portara una cámara digital ni un abuelo que no llevara la de vídeo. Y si los había, era porque el teléfono móvil les bastaba. Pero también hubo materiales más clásicos de Ramos: la ropa de los domingos, los niños bien peinaditos con sus palmas y sus sonrisas, las gitanas que vende ramas de olivo...
Bien equipados, unos 400 fieles y un montón de curiosos se concentraron por la mañana en la plaza de la Quintana para que el arzobispo los bendijera a ellos, a sus palmas y ramas y, quizás, a sus nuevas tecnologías. Julián Barrio no se pierde esta Semana Santa, como le sucedió el año pasado por culpa de una enfermedad.
Los fieles esperaron fielmente hasta las doce, aunque la cita era a las 11.30, mirando el cielo con desconfianza. Pero el cielo los respetó, el arzobispo apareció, recibieron la bendición y se marcharon más contentos que unas pascuas. No sin antes escuchar unas palabras de Julián Barrio.
Aunque la Iglesia acaba de estrenar pecados capitales, Barrio les pidió a los católicos compostelanos lo de siempre: que sean buena gente. Les leyó un fragmento del Evangelio: «Jesús pidió a sus discípulos: ''Id al pueblo de al lado, allí encontraréis una borrica...''». El pueblo de al lado era la calle San Francisco y por ella llegaba ya a paso lento la mula en una de las procesiones más populares y seguidas de Compostela, la de la Borriquita , de la orden franciscana seglar.
Allí había otros 400 santiagueses siguiendo el ritmo de bombos y timbales. Como en la bendición de las palmas, también había mucho niño y mucha cámara de fotos.
Los cofrades, los fieles y el Cristo en su mula llegaron al Obradoiro, dieron la vuelta al ruedo y volvieron a San Francisco, siempre ambientados por las gaitas y trompetas y con alguna disonancia puntual de las campanas de la catedral y de San Paio.
La borriquita pasaba por Compostela y Compostela se paraba a mirarla. Hasta dos hombres con pinta de sijs -rasgos hindúes, turbante en la cabeza- tiraban de cámara y retrataban una de las manifestaciones más propias de la religión católica.
Un montón de curiosos se concentraron ya al filo de la una para ver cómo maniobraba la carroza con Cristo y su mula y conseguía entrar en San Francisco.
«¿Que santo levan?», preguntaba en portugués una señora muy interesada mientras las gaitas tocaban la Marcha do Antigo Reino de Galici a a toda pastilla. A Cristo le quitaban la corona y ya estaba todo listo para que entrara en la iglesi a. Por la tarde, hubo más procesión, porque la Semana Santa ya va imparable. Fue la procesión de la Esperanza, de la cofradía de la Esperanza-Hermandad de los Estudiantes, los de los capirotes rojos. Salieron de la iglesia de As Ánimas, hicieron un recorrido por el casco histórico y volvieron al punto de partida. Los actos siguen mañana con la procesión del Cristo de la Paciencia. El miércoles se celebran el Vía Crucis y la procesión del Cristo de la Misericordia.