Santiago y su área metropolitana pueden presumir de tener algo en común con grandes ciudades como Madrid y Barcelona, el tiempo que hay que emplear para ir a trabajar. Lo que ocurre es que en estos casos casi no cabe la posibilidad de utilizar transporte público, por lo que se descartan alternativas como aprovechar para leer, escuchar música, repasar los deberes o planificar la agenda del día.
Objetivo: medir el tiempo y la distancia empleados para ir desde un trabajo ubicado en la zona norte de Santiago (San Caetano, San Lázaro, Salgueiriños), hasta Milladoiro, un recorrido común si se tiene en cuenta que en la localidad amiense viven ya más de diez mil vecinos. Y hacerlo además utilizando la autopista, cuyas obras para la autovía de Brión han alejado considerablemente en tiempo y metros el camino hasta el punto de que son muchos los que ahora ya optan por el periférico y la avenida de Lugo.
Hora de salida al mediodía: 14.41. Ligera retención en el acceso a la rotonda de la autopista, pero llevadera. La entrada en la autopista en este caso, rápida y cómoda. No llueve y no hay mucha densidad de tráfico, por lo que la velocidad puede alcanzar perfectamente los 120 kilómetros por hora. El jaleo llega en la salida, dirección Milladoiro. ¡Más de dos kilómetros de recorrido para abandonar una autopista! Afortunadamente, tampoco hay tráfico en la entrada a Milladoiro, por lo que la incorporación es rápida. Llegada a la rotonda principal de la localidad de destino: 14.56. Trece kilómetros y quince minutos sin ser hora punta, sin retenciones, a una velocidad adecuada pero considerable y sin una gota de lluvia.
Otro de los problemas con el que se encuentra el conductor, sobre todo las primeras veces, es el barullo de carriles, direcciones y curvas tanto en la entrada como en la salida de la autopista, que además se multiplica de noche. Una hora con mucha suerte en los cuatro viajes diarios que son necesarios para ir a trabajar. La rotonda de Galuresa casi se presenta como mejor alternativa, o no.