Hoy se clausura el campeonato nacional de una actividad con mucho tirón
08 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Después de toda una jornada de actividad, los futbolines instalados en los salones del hotel TC Santiago del Paxonal acumulan energía como para dar luz al alumbrado navideño.
El Campeonato Nacional de Futbolín, que hoy se clausurará con todos los honores, es una competición en la que han dado cita, como ya adelantaba La Voz hace unos días, las mejores muñecas del país, y no es broma. Pero para jugar al futbolín -se entiende, sin hacer el ridículo- hay que reunir una serie de características que podrían hacer de esta actividad de salón un deporte olímpico como cualquier otro: vista, reflejos, fortaleza física, inteligencia, fuerza bruta si se presenta la ocasión...
Lo que sí que no es el futbolín es una actividad silenciosa. A los trallazos de los jugadores metálicos se unen los jadeos de esfuerzo de quienes, prácticamente, se mimetizan con los pequeños muñecos y convierten las barras en prolongaciones de sus propios brazos.
La jornada de ayer fue completa y se desarrolló según el programa previsto. Después de la inauguración, se inició el torneo de la modalidad en parado y, a eso de las seis de la tarde, eran las chicas las encargadas de demostrar en la mesa que esta competición no es, ni mucho menos, una cosa reservada a los machitos de turno.
De la organización del evento se ocupa José Luis Busto, si bien el promotor de este certamen no es otro que José Presas, director general de Recreativos Presas y la persona que le da nombre al futbolín de competición que cualquier aficionado querría tener en su garaje.
Por los salones del TC Santiago se pasaron los grandes de esta disciplina, entre los que no podía faltar el actual campeón del mundo, Luis Alberto Seoane Lupi, un tipo que es capaz de hacer con los brazos lo que muchos futbolistas profesionales son incapaces de hacer con las piernas.
La jornada de hoy será de nuevo intensa, si cabe más que la de ayer. A las diez de la mañana arranca el torneo de la modalidad en movimiento, con una regla clara: no se pueden dar más de dos toques seguidos a la bola en la barra delantera. En la de bola parada, que se disputó ayer, los jugadores pueden dar todos los toques que quieran, hasta aburrir al contrincante si hace falta.
Ocho mil euros en premios y doscientos participantes dan una idea de que lo que se traen entre manos -o, mejor, entre muñecas- los aficionados al mundillo del futbolín no es una tontería.