El rap sin guiris también es rap

M. Beceiro

SANTIAGO

Tres mil personas disfrutaron del Microfest hasta la madrugada del domingo a pesar de la ausencia de los ex Cypress Hill

12 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Aunque los guiris no vinieron, los jóvenes rapearon al frío glacial de la noche del sábado en el festival Microfest del Multiusos como solo los jóvenes saben, a lo mejor sin muchas virtudes pero siempre ardientes. Los guiris, a los que se referían dos no tan jóvenes sorprendidos por su ausencia, eran los hermanos Reyes, Senene Reyes y Ulpiano Sergio Reyes, los Brothers Reyes o lo que es lo mismo Sen Dog y Mellow Man Ace, que hablando en plata, o sea en castellano, son los que en esta lengua han sabido dar esos golpes secos que son los sones rap, generando muchos royalties a las discográficas.

Los guiris no vinieron debido a una más que sospechosa indisposición de uno de los raperos chicanos en la mismísima tarde del evento, pero la gerencia del Multiusos instaló una oficina para devolver a los raperos llegados de toda Galicia un tercio de las entradas. Que vayan aprendiendo, por lo menos en esto, los que organizaron conciertos como el de Sabina y Serrat.

Y parece que llegaron de toda Galicia, no solo porque algunos de los ganadores de la final de graffitis del festival, por ejemplo, procedían de Pontevedra, sino porque a la entrada un numeroso grupo, casi a calzón quitado más que caído, en consonancia con la estética rapera, gritaba «Coruña capital, Santiago sucursal», sorprendente reivindicación localista para una cultura urbana tan global. Esta, en cambio, eran mentalidad y estética en el interior del Multiusos, donde los gallegos Dios Ke Te Krew -qué nombre tan ingenioso para letras tan sencillas- intervenía sobre el escenario ironizando sobre la SGAE y el Rey de las Españas que esa noche, gracias a Chávez, estuvo en boca de todos mandándonos callar y, como María Cristina, queriéndonos gobernar.

El calor del recinto del Sar fue aumentando conforme se acercaba la actuación de los sevillanos SFDK, que congregaron y oficiaron ante casi tres mil personas que ritualizaban las estrofas de sus canciones, demostrando que el rap sin guiris también es rap. Y con ellos moría lo gran noche de ese ritmo comparado con el mambo. La verdad no es que el mambo esté entre mis preferidos, pero sí me han resultado más divertidas las sesiones sabatinas o dominicales de repentismo cubano -el equivalente a las regueifas - donde la comunicación es multidireccional, sin guión y esa separación entre escenario y público, y en la que todos son artistas espontáneos en el reto dialéctico.