10 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.
Por si alguien tenía dudas de la capacidad de Juan Pablo II para hacer milagros y convertirse en santo ya tiene un argumento con el que disiparlas. El Papa polaco va a tener una calle en Santiago, y sobre este acuerdo podría pivotar una nueva actitud hacia los temas institucionales en los que estaban ridículamente distanciados gobierno y oposición.