El campo de paintball de Cacheiras abrió hace ya diez años, siendo así pionero en Galicia en este tipo de actividad
16 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.«Unos amigos lo vieron en Europa y Estados Unidos. Un día fuimos a jugar y nos gustó». Así es como Yolanda Gontán, una de las encargadas de Meco Paintball, en Cacheiras, relata sus inicios en este particular juego. Desconocido para muchos, el paintball llegó a Cacheiras hace ya 10 años, siendo pionero en Galicia, aunque Yolanda y sus compañeros lo dirigen desde hace 3 años.
Para quienes no sepan en qué consiste, Gontán explica que «es un juego al aire libre, de estrategia y por equipos. Hay varias modalidades, como policías contra terroristas o llevar una bandera al campo enemigo». El material es un mono, una máscara, una pistola marcadora y un chaleco de protección, para matar a los enemigos a base de bolas de pintura líquida (que se limpian con agua). Como mediador, un árbitro que impide a los jugadores dispararse a menos de cinco metros, pues las bolas pueden alcanzar una velocidad de 85 metros por segundo, dejando hematomas en la piel. «Alguno se emociona y no se acuerda de la distancia», cuenta Yolanda.
Grupos de amigos con ganas de pasárselo bien o de despedida de soltero son los clientes más asiduos. Por 35 euros se entregan 500 bolas de pintura y se puede usar el campo durante 4 cuatro horas. Aunque parece cansado, Yolanda aclara que «no hay que estar en forma ni tener mucha puntería; las ganas de divertirse son suficientes».
Para los apasionados, también hay competiciones a nivel gallego y nacional, en las que los encargados de Meco suelen participar. Con todo, no es una actividad de la que se pueda vivir y tienen que compaginarla con otro trabajo. Seguro que más de una vez, cuando llega el fin de semana y abren el paintball, se imaginan a ellos mismos friendo al jefe a balazos de pintura.