La creación del centro integral de atención a las mujeres maltratadas está pendiente de la cesión del inmueble, que ocupa actualmente la casa de acogida de Santiago, a Vicepresidencia de la Xunta. La cesión tiene que superar numerosos trámites administrativos en los que se verán afectados varios departamentos de la Xunta de Galicia y del propio Ayuntamiento. Fuentes de Vicepresidencia indicaron que no se realizó ninguna tramitación sobre este asunto y, por ahora, están a la espera de que el Ayuntamiento tramite la cesión.
Para empezar, el Concello tiene que conseguir una autorización de la Consellería de Educación, que anteriormente había permitido el uso como casa de acogida y local social. Para ello se está elaborando un informe en el departamento de Patrimonio, que deberá remitirse a Educación. Cuando se logre obtener el visto bueno de Educación, aún deberá aprobarse en pleno la cesión del inmueble a Vicepresidencia.
Según confirmaron fuentes de Vicepresidencia, la idea es que la Xunta reciba la totalidad del antiguo colegio Raíña Fabiola dado que las dimensiones que actualmente ocupa la casa de acogida serían escasas para el proyecto en el que trabaja el departamento de Carme Adán, la Secretaría Xeral para a Igualdade. La pretensión de obtener todo el inmueble supondrá la necesidad de buscar un local alternativo para la asociación de vecinos de San Lourenzo, que ocupa desde hace varios años una parte del viejo colegio.
El proyecto en el que trabaja la Secretaría Xeral para a Igualdade supondría crear un centro que, además de un importante espacio dedicado a labor administrativa, también incluiría aulas y despachos para la atención de las mujeres que pasan por situaciones de maltrato físico o psicológico. Más que el centro de acogida que es actualmente se convertiría en un lugar para ofrecer formación y también asesoramiento a las mujeres, con el fin de iniciar una nueva vida. En el centro se impartirían tanto cursos de formación como de autoestima, y se ofrecería atención psicológica individualizada así como otras terapias de recuperación. El nuevo servicio permitirá trabajar también más la faceta preventiva mediante la realización de campañas dirigidas a colectivos sensibles y la población en general.
La puesta en marcha de todo este servicio no supondrá desatender el acogimiento. A la espera de que se matice con mayor precisión el proyecto, la idea con la que trabajan los técnicos es la de contar con una red de pisos tutelados donde las mujeres puedan vivir temporalmente.
Mientras se realizan los trámites y se pone en marcha el nuevo sistema, la casa de acogida seguirá funcionando con normalidad. El Concello prorrogó el contrato de gestión con Clece en diciembre del 2006 por un período de seis meses y volvió a renovar el contrato por otros seis meses en junio. Lo que aún se desconoce es qué pasará con el personal que trabaja en la casa ya que algunos proceden ya de la anterior concesión.