Sólo dos edificios de Santiago disponen de paneles solares

Lara R. Vivero

SANTIAGO

02 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Las personas que estén construyendo una casa conocen bien la normativa: el 30% de la energía que se utiliza al año para producir agua caliente debe provenir de una fuente de energía renovable. El nuevo Código Técnico de Edificación no obliga a los propietarios a generar energía eléctrica limpia, los que sí deben hacerlo son las grandes superficies, como locales comerciales. En Santiago casi no hay paneles solares o térmicos y parece que los santiagueses se preocupan más por la economía que por la ecología. Aunque, por otra parte, no tienen ningún edificio público que de el ejemplo.

Esto se debe, según un estudio realizado por el Instituto Enerxético de Galicia, «á falta de información na sociedade». Alberto Pérez, técnico del ramo en Compostela, coincide y afirma que «la mayoría de las personas no conocen las alternativas que hay para producir energía renovable».

En efecto, hay numerosas opciones: en el caso de los paneles solares es necesario hacer una diferenciación. Los fotovoltaicos son los que producen energía eléctrica, pero los técnicos no los recomiendan para consumo individual en los hogares, porque requieren una alta inversión que no se amortiza fácilmente. Los que sí son de gran ayuda en casa son los paneles térmicos, que generan agua caliente y calefacción.

Los santiagueses están ahora en un buen momento para decidirse a apostar por la naturaleza, ya que cada vez hay más empresas que se dedican a la instalación y mantenimiento, además de que no paran de organizarse cursos para formar especialistas. Esto se suma a que en Compostela el mercado es aún incipiente, por lo que la alta demanda no ha hecho aún que suban los precios. A pesar de que el gasto inicial es considerable, con el tiempo se amortiza la inversión. Otra de las ventajas es que se trata de una energía autóctona e inagotable, minimiza el impacto ambiental, no tiene costos de transporte -porque se consume donde se produce- y genera energía a pleno rendimiento en horas punta.

Ciudad de espaldas al sol

Hoy por hoy el centro médico de La Rosaleda es el único edificio relevante en la ciudad que dispone de paneles térmicos, y con ellos genera aproximadamente el 30% del agua caliente que consume en un año, o lo que es lo mismo, echa a la atmósfera 12,5 toneladas menos de contaminantes. Todo esto no sólo beneficia al medio ambiente, sino también a sus arcas, puesto que se ahorran al año alrededor de dos mil euros. Ningún hospital de Santiago ha seguido el ejemplo.

Los que sí parecen apostar por la energía que produce el sol son algunos hoteles, como el Puerta del Camino. El instituto Xelmírez I tiene uno, pero a modo de laboratorio para sus alumnos, no se abastece de él. Al echar un vistazo en Galicia, el panorama no cambia. Será necesario que pase más tiempo para apreciar el impacto de la nueva normativa, que ya se está aplicando en los edificios de nueva construcción.

De todas maneras, por más normativas que se aprueben, en palabras de la concejala de Medio Ambiente e Desenvolvemento Sostíbel, Elvira Cienfuegos, «a mellor enerxía é a que se aforra». El despilfarro tiene graves consecuencias sobre la ecología, y en este tema las instituciones gallegas no predican con el ejemplo. No hay un edificio del Concello ni de la Xunta que tenga dispositivos para generar energía limpia. Por si esto fuera poco, los ordenadores no se apagan por las noches, se abandonan en stand by , consumiendo energía innecesaria.