Hacer el recorrido entre Padrón y Santiago revela que en ningún momento se recomienda al conductor ninguna entrada y todos eligen la de Milladoiro
24 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Hay una autopista que vertebra Galicia de norte a sur. La AP-9 acerca a Santiago los dos puntos neurálgicos de la comunidad -Vigo y A Coruña-, aproxima Portugal y sirve de acceso a todos los puntos de la costa. Es la arteria de asfalto de Galicia y Santiago está en el centro. Esto hace que cada día la recorran miles de personas y que en esa arteria se formen gruesos coágulos que ralentizan inmensamente la circulación. También en verano, ya que muchos turistas la usan para entrar en la ciudad. Estas últimas semanas la puerta de acceso a la capital de Galicia ha estado colapsada. A ello ha contribuido notablemente la falta de señalización de rutas alternativas, que se ha hecho evidente en los días de más tráfico.
Unos 25.000 vehículos usan diariamente la autopista del Eje Atlántico. Esta afluencia no es menor en verano. La ciudad vivió la semana pasada un caos inaudito. El lunes 13 y el martes 14, por ejemplo, entraron en Santiago más de 80.000 vehículos cada día. En torno al 80% lo hicieron a través de Milladoiro. La Voz comprobó ese día y otros que en la autopista no había ni un solo letrero recomendando evitar ese acceso de Santiago Sur (kilómetro 75) y tomar el de el de Santiago Centro (km. 72) o San Lázaro (km. 67). Ni siquiera en la zona de A Rocha se sugería seguir por Conxo, hacia la carretera de Noia, por Galuresa ni por ninguna otra ruta. La falta de señalización, por tanto, provocaba colas interminables que se podrían haber evitado.
Ayer mismo, La Voz volvió a comprobar la falta de indicaciones para otros caminos para entrar en Santiago Lo hizo recorriendo en coche el tramo entre Padrón y la capital. Son 18 kilómetros que discurren sin problemas, con un firme en buen estado y una circulación intensa aunque no colapsada. Al menos, ayer. El tráfico era caótico dentro de Padrón, en la travesía de la N-550, pero disminuía notablemente al entrar en la AP-9.
Ni siquiera el peaje de Teo -1,75 euros- estaba lleno, apenas quince vehículos al mismo tiempo a la una de la tarde. Vacíos estaban también todas las pantallas que podrían contener cualquier tipo de aviso que recomendara alguna de las entradas de Santiago. Ya en la ciudad, las colas del día sólo eran de un cuarto de hora para llegar al centro, en A Choupana. La mayoría de los coches no necesitaban ir por esa calle, porque pocos se pararon en ella. Pero todos la tomaron.