«Nos llaman los viejos roqueros»

SANTIAGO

Un jefe de máquinas de un buque y una amasadora de pizzas cuentan el por qué de la carencia de personal con formación

27 jul 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

a CORUÑA | «La Marina Mercante ha dejado de ser una carrera atractiva». El capitán de súper petroleros Javier López Chicheri resume así el por qué las empresas no encuentran profesionales capacitados para trabajar maquinistas, mecánicos o capitanes navales. Y es que, según explica, la vida de un marino mercante es muy dura, los sueldos no han evolucionado y, por eso, muchos armadores prefieren contratar mano de obra barata en terceros países.

«Con las banderas de conveniencia -dice- las coberturas sociales son mucho menores y sólo algunos armadores continúan dando unas condiciones buenas».

La falta de personal especializado es una de las trabas que dificultan el relevo generacional en el mar. «Quedamos cuatro jefes de máquinas. Nos llaman los viejos roqueros. Las condiciones en un petrolero o en un buque con cargas peligrosas son muy duras y los jóvenes prefieren estudiar una ingeniería que esto. La carrera de Marina Mercante está destinada a la extinción, al menos en España», comenta este capitán que lleva en el mar desde los dieciocho años.

Tan complicado como encontrar mecánicos o pilotos de grandes buques es toparse con alguien que sepa hacer una buena masa de pizza. Aunque mucho menos peligroso, el de pizzero es un oficio que requiere una gran especialización. No vale cualquiera. Alexandra, trabajadora de una pizzería, comenta que, en general, «se puede enseñar a hacer una buena masa, pero no hay gente responsable que quiera hacerlo porque es un trabajo muy duro».

Para hacer una pizza artesanal, con productos naturales, se requiere mucho tiempo. «Cada mañana -comenta- nos levantamos a las seis de la mañana para hacer el pan, es un trabajo muy delicado, no es hacerla con un molde como es lo habitual en muchos establecimientos. Y luego tienes que trabajar todo el día».