En directo | Las comunicaciones de la ciudad fallan
21 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?a carretera de A Estrada es, cualquier mediodía, una trampa para los conductores. Ayer fue a más. Las obras de asfaltado que se están realizando en la zona convirtieron el vial en un cuello de botella porque uno de los carriles quedó eliminado. Se juntaron el hambre y las ganas de comer: una carretera que ya de por sí obliga a circular despacio, la hora clave a mediodía con docenas de coches volviendo a casa y unas obras que cerraron un carril al tráfico durante horas y que siguieron ejecutándose durante el momento con más tráfico del día. El tramo más cercano a la rotonda del Castiñeiriño, ya en dirección a A Estrada, se llenó de coches que se vieron obligados a detener la marcha durante varios minutos. En dirección a Santiago sucedía lo mismo y decenas de conductores se quedaron atrapados apenas haber salido de Montouto. El responsable fue la obra de asfaltado que se está realizando en la carretera, aún en territorio santiagués, en el tramo entre la rotonda del Castiñeiriño y Montouto. La actuación se concentró en la zona situada bajo el paso elevado de la autopista AP-9. Lejos de remediarse con las horas, a las cinco de la tarde el atasco no tenía visos de resolverse. Las obras seguían a su ritmo y los conductores -no les quedaba más remedio- al suyo. Un ritmo que era lento y pesado. Tanto, que llegar de Os Tilos al Hipercor llevaba veinte minutos, según pudo comprobar La Voz. Las obras de asfaltado vienen de un problema ya conocido por los que circulan por la zona a menudo. A mediados de abril aún continuaban unas obras de Fenosa para abastecer de electricidad al monte Gaiás, donde se sitúa la Cidade da Cultura. Esa actuación también colapsó entonces la carretera, como ayer hizo su consecuente asfaltado. Por suerte, los conductores no perdieron la calma ayer en la carretera de Cacheiras y no se escucharon demasiados bocinazos, pese a los veinte minutos empleados para recorrer un tramo de dos kilómetros. Eso sí, alguno de los conductores aportaba soluciones: «¿Por qué no hacen las obras de noche?», decía ayer el piloto de un Citroën azul.