En el Camino de la libertad

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X. REY

Crónica | Peregrinaciones para la reinserción Nueve reclusas de la prisión de Brieva llegaron ayer a Santiago en peregrinación desde Sarria. Es la tercera expedición de internos de centros penitenciarios en el plazo de tres semanas

17 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

?ueve reclusas del Centro Penitenciario de Brieva, en Ávila, concluyeron ayer en el Obradoiro el tramo de 110 kilómetros del Camino de Santiago que separa Sarria de la meta de los peregrinos. Esta es la tercera expedición de personas sometidas a régimen penitenciario que recorre el Camino de Santiago en tres semanas. La Ruta Jacobea es también un camino hacia la reinserción, descubierto hace ya tiempo, más allá de nuestras fronteras, en países como Bélgica. El pasado día 26 de mayo entraron en la Catedral, tras peregrinar desde Samos, dieciocho internos de la prisión de Segovia; el 3 de junio, ocho reclusos de Alcalá-Meco que bajo la tutela de la oenegé Gestores para la Libertad iniciaron su recorrido en Sarria; ayer, la sexta expedición, en otros tantos años consecutivos, de la cárcel de mujeres de Brieva, que programa esta actividad, entre otras, para favorecer en las internas conductas sociales positivas en un entorno normalizado. En todos los casos, el objetivo es el mismo: preparar el camino a la libertad. Yolanda Barrientos, una de las educadoras que acompañan la expedición de reclusas, dijo a Efe que el resultado de esta peregrinación es totalmente positivo, porque las reclusas fomentaron principios muy importantes para el momento en el que se tengan que reintegrar a la sociedad, como son la solidaridad, la lealtad, la convivencia y el apoyo ante la adversidad y el esfuerzo que es preciso realizar a lo largo de la peregrinación. Estas reclusas son de siete nacionalidades diferentes y con edades comprendidas entre los 22 y los 35 años. Son dos venezolanas, dos colombianas y las cinco restantes, de Marruecos, Bulgaria, Grecia, Italia y Rumanía. Llegaron acompañadas por cuatro profesionales del centro penitenciario: una educadora, una auxiliar de enfermería, una trabajadora social y una funcionaria de vigilancia. El día 11 partieron en tren desde Ávila y llegaron a Sarria al día siguiente por la mañana para iniciar el recorrido, que cubrieron en cinco etapas, con una caminata media de entre 22 y 23 kilómetros. Lo hicieron sin coche de apoyo y se prepararon físicamente durante las semanas previas en el pabellón polideportivo de la penitenciaría. Las reclusas se motraron emocionadas. Beatriz, la colombiana, calificó esta experiencia como «un regalo que me da la vida». Esta joven, que quiere iniciar una nueva vida en España tras cumplir un año más de cárcel, dejó colgados en un árbol del Camino unos pequeños patucos. Cumplió así el encargo de una compañera lituana. Para la griega Sofía, condenada por tráfico de drogas, el Camino de Santiago ha sido su primera experiencia en España fuera de los muros. Antes de dos años espera conseguir el tercer grado.