José Pellicer y Ossau, cronista de la monarquía española, efectuó una copia, la más difundida, con notables diferencias con la que ahora se presenta. De esa versión copiada se conservan numerosos ejemplares. A partir de ella se difundieron partes de la obra, lo que ayudó a divulgarla en el siglo XIX. La edición que ahora publica Souto Cabo recupera y transcribe el original, y es presentada con un estudio lingüístico y otros datos que ayudan a comprenderla y a situarla en su tiempo, además de demostrar su interés para la literatura y la cultura gallega. Souto Cabo considera «un pouco misterioso» que este original se encuentre en la Catedral compostelana. Se difundió que pertenecía al archivo de la catedral ourensana, lo que enfatizaba las pretensiones de los autores, al relacionarla con un archivo digno de fe. El original debió quedar en posesión de la familia, y uno de sus descendientes, José Prego de Moscoso, que fue canónigo de Santiago desde 1771, tal vez lo haya dejado en el archivo compostelano, indica.