El PSOE apremia y el BNG pide calma

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XOÁN A. SOLER

Crónica política | El pacto de gobierno municipal, en capilla El alcalde considera que el retraso complicará la formalización de un acuerdo antes del día 15, aunque observa una clara voluntad de consenso

06 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

FINAL FELIZ. Así de sonrientes y felices terminaron Bugallo y Rego el periplo negociador de hace tres años, una imagen que puede reeditarse dentro de pocos días si ambas voluntades se aúnan. ?l inicio de las negociaciones entre socialistas y nacionalistas para configurar la coalición que previsiblemente gobernará la ciudad en los próximos cuatro años está todavía en el aire. Se está negociando un acuerdo marco y mientras rige un compás de espera muy útil para mostrar la diferente visión de la vida de los dos grupos. Los socialistas han aceptado la decisión del BNG de aplazar el comienzo de los contactos, y lo han hecho con una mal disimulada resignación. El tiempo apremia. Los nacionalistas, por su parte, se lo toman con cierta calma. No hay prisa. «Nós podemos esperar, pero así vai ser complicado acadar o acordo o día 15», dijo ayer Xosé Sánchez Bugallo, que comentó el proceso con Pérez Touriño en el trancurso de una comida. El día 15 es la fecha que ha planteado el BNG como tope para la rúbrica del documento conjunto. Y el alcalde no cesa de lamentarse de que ya van allá diez días sin que se haya empezado a hablar. Bugallo le propuso a los nacionalistas aprovechar el tiempo, mientras no se concretase el acuerdo marco, para ir pergeñando los criterios programáticos en paralelo a las negociaciones a nivel autonómico. El BNG rechazó la propuesta. «Hai tempo suficiente», aduce Socorro García, que será la portavoz del Bloque en las negociaciones. La edil electa aclara que «a prioridade está no contido, non no tempo». Lo que viene a decir que si hay voluntad de acuerdo el pacto sobrevendrá sin demora, mientras que si el diálogo tropieza con pedernal se eternizará sin remisión. Esto último no va a suceder, si uno se hace eco de la declaración de intenciones de los dos grupos. Bugallo dejó bien sentado ayer que tanto el PSOE como el BNG acuden a la cita con espíritu de consenso, y que éste se va a plasmar en los papeles. Pero huele que no será fácil, pese a todo. Y es que hay un punto de partida que se explicitó y se enfatizó en el consello local que acaba de celebrar el BNG compostelano: el panorama no es el mismo que hace cuatro años. El consello expuso claramente la necesidad de hacer valer «o respeto á vontade das urnas», que convierte el escenario en diferente. Ello avala, para el BNG, una mayor firmeza en la defensa de los compromisos con el electorado, y debe dejar de alguna forma su huella en el reparto de funciones, aunque lo primero y esencial es el documento programático. Los socialistas consideran que la situación es prácticamente la misma con la que se inició el mandato vigente.