La deuda bancaria del Concello supera los 2 millones de euros El suelo industrial y la mejora viaria son vitales para un sector empresarial pujante
26 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El municipio de Santa Comba ha perdido el peso específico que lo caracterizó a finales de los ochenta y comienzos de los noventa como pionera en la dotación de nuevos servicios, en gran parte por el déficit en materia de grandes infraestructuras viarias con Santiago y A Coruña. La mejora de las comunicaciones con Muros y Baio, acometidas en los últimos cuatro años por la Xunta, no son lo suficientes para sacar a Santa Comba del aislamiento geográfico que le ha impedido crecer desde el punto de vista económico y de población, unido a la marcha de habitantes del rural hacia zonas urbanas como Carballo o Ames por la profunda crisis del sector agrícola y ganadero. El gobierno saliente de las elecciones deberá plantearse los aspectos más negativos para revalorizar un municipio con potencialidades sin desarrollar, y que por su estratégica situación entre el interior y la costa, precisa de la creación de nuevos servicios para asentar su población con el retorno de emigrantes de Centroeuropa y América. Los distintos gobiernos de diferente signo político en la Diputación, titular de las carreteras con Santiago y Coristanco, siempre han dado la espalda al pueblo de Santa Comba, que ha visto cómo la zona de Negreira le ganaba la partida en materia de infraestructuras viarias hacia la Costa da Morte, gracias a la apuesta de la Xunta. La Diputación se escuda en que no tiene suficiente presupuesto para acometer una obra grande a Santiago, pero tampoco reacciona para negociar su traspaso a la Xunta. El déficit de suelo industrial es el otro gran caballo de batalla. Pese a que la última legislatura supuso un avance con la creación del primer parque empresarial, nada más inaugurarse se comprobó que su superficie urbanizable no cubría la demanda real de las empresas xalleiras. El Concello inició las gestiones para ampliarlo en otros 100.000 metros cuadrados, pero la lentitud en su tramitación evidencia el escaso interés que la Xunta parece tener en el tema. Hay una realidad innegable en el concello de Santa Comba: su histórica deuda contable. Según los últimos datos que maneja la oposición, sólo la deuda en bancos asciende a 2,2 millones de euros. Con los acreedores, no hay datos reales. Sí se sabe que son seis los reconocimientos extrajudiciales de crédito aprobados por el gobierno de Toja en los últimos años, donde hasta cuatro interventores han desempañado sus funciones. Los socialistas creen que hay una contabilidad «ficticia», y los independientes que es prioritario afrontar un plan de viabilidad para invertir la tendencia deudora, sin que ello signifique renunciar a los servicios básicos de toda población.