Barrio a barrio | Vidán Los vecinos de Chouchiños y Cantaleta recogen firmas para exigir en el Ayuntamiento mejoras infraestructurales
10 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?idán es uno de los barrios compostelanos que menos transformación ha sufrido en los últimos años. El Hospital Clínico se basta por sí sólo para definir este trozo de la periferia capitalina, pero la visión de unos años acá de este acceso difiere de la de otros accesos a la ciudad, plagados de nuevos equipamientos y urbanizaciones. La implantación de dos o tres polígonos de cierto relieve y, especialmente, la edificación de Brandía han aportado la nueva savia urbanística y social de Vidán, y al propio tiempo la argamasa de lo nuevo y lo viejo: Vidán Vello, Chouchiños, Cantaleta, A Rocha Nova, Brandía e Pontevella. El Vidán tradicional y el Vidán moderno se han aglutinado perfectamente, según comentan los representantes vecinales. El Vidán nuevo es el de carrera, como señala el sector tradicional del vecindario. Lo simboliza una Brandía lleno de universitarios y funcionarios. «O que é o barrio de sempre, a xente non ten carreira», dice un vecino. Pero ambos segmentos conviven a las mil maravillas. Basta con observar los ejercicios gimnásticos en el centro sociocultural para verificar cómo los habitantes de Brandía y Chouchiños comparten al unísono las tablas. Obviamente, las demandas son muy distintas, y las infraestructuras que sobresalen en las urbanizaciones más modernas escasean en las más añejas. De esta forma, las reivindicaciones vecinales se centran esencialmente en zonas como Cantaleta y Chouchiños, cuya situación está amparada por la solidaridad del vecindario. «Son as zonas máis deterioradas. Están abandoadas da man de Deus», dice la asociación vecinal. El estado de las calles y viales exige intervenciones perentorias, aparte de otros servicios básicos, en opinión de los moradores de esos lugares. Los afectados están tan hartos de su situación que han iniciado una recogida de firmas para presentar en Raxoi en demanda de acciones urgentes. En Cotón no hay luz, como tampoco en las instalaciones deportivas. El parque infantil fue levantado hace unos años, y los niños aguardan por los juegos. El ya emblemático puente de Arriba («da Carmela») no acaba de concluirse. Como contrapartida, y aunque hubo que esperar lo suyo, llegó el alcantarillado y abastecimiento de agua a la rúa do Camiño Real, lo que alegra al vecindario. Y aún más cuando la herida de la calle quede cerrada y cicatrizada. El centro sociocultural está quedando bien. Y el tráfico ya no duele tanto como antes. Pese a que los cambios no han sido tan incisivos como en otros barrios, Vidán ha pegado un estirón significativo en los últimos años, y los dos mil habitantes de hace una década casi se han triplicado. Y crecerá aún más cuando se asienten en las franjas laterales de Mestra Victoria Míguez decenas de nuevas viviendas privadas allí proyectadas. «Estanse pagando a 35.000 metros cuadrados, así que van para os ricos», comenta algún vecino. Las trazas del nuevo PXOM, sin embargo, no son muy del agrado de los parroquianos. A su juicio, de ese Plan se puede exprimir poco jugo urbanístico para el barrio.