Reportaje | Cuarenta años albergando estudiantes El colegio mayor Gelmírez celebra sus cuatro décadas de existencia con un acto en el que pretende reunir a ex alumnos que pasaron por el centro desde su constitución en 1967
07 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?lovió desde que los universitarios eran especie privilegiada, mayoritariamente hombres, debían retirarse a las once a sus habitaciones y asistir a clases magistrales. Pero cuarenta años después siguen conservando uno de los primeros colegios mayores de Santiago, el Gelmírez, que se inauguró en 1965 como residencia y dos años más tarde ya adquirió el nombre de colegio mayor. Cuatro décadas más tarde siguen pasando por sus salas, habitaciones e instalaciones deportivas universitarios de la capital gallega. Durante este tiempo han sido en total más de dos mil colegiales, entre ellos, insignes como el ex rector de la Universidade de Santiago, Darío Villanueva, o el secretario xeral del Partido Popular de Galicia, Alberto Núñez Feijoo. El centro, adscrito a la USC, se convirtió en el curso 2004-2005 en una residencia mixta, convirtiéndose así en el primer colegio mayor religioso que admitía a chicos y chicas. Hoy en día, ellas ya copan la mitad de las habitaciones, aunque en las facultades superan ampliamente este porcentaje. Los responsables del centro han decidido celebrar el cuarenta aniversario por todo lo alto, y para ello organizarán la última semana del mes de abril un calendario de actividades que terminará el día 27 con un acto en la Facultad de Medicina. El centro ha enviado cartas a todos los ex colegiales -aunque muchas han sido devueltas al no existir o haber cambiado ya la dirección- para reunir al mayor número posible (hay más de dos mil). Además de hacer un homenaje a los viejos residentes, se impondrán las becas e insignias a los colegiales. Será en el salón de actos de la Facultad de Medicina y el encargado de ofrecer la conferencia inaugural del acto será el catedrático de Medicina José Antonio Castillo Sánchez, el primer presidente de la asociación de ex-colegiales de este centro, que ha titulado su charla Nosotros, la universidad y las violetas . El director del colegio, Miguel Rey, recuerda como cuarenta años han servido para recopilar anécdotas, historias universitarias e ir adaptándose a la realidad social de cada época. En los años 60, los colegiales debían regresar antes de las once de la noche. Las puertas se cerraban y la marcha compostelana se acababa para los estudiantes. Poco a poco se fue retrasando la hora, pasando por épocas en las que se dejaba una llave a los colegiales, hasta llegar a la actualidad, en donde los alumnos apuntan la hora para que quede notificada, pero sin que haya toque de queda. El colegio mayor organiza todos los años numerosas actividades deportivas, culturales, cafés coloquio, conferencias, torneos solidarios e incluso una tuna que desde hace dos años ha perdido fuelle. Uno de los logros de este centro residencial universitario es su asociación de ex colegiales, que actualmente engloba a unos 300 residentes que se reúnen dos veces al año y participan en numerosas actividades culturales.