Crónica | Domingo de Ramos en las calles de Compostela Las procesiones, con dos días de retraso por la lluvia del viernes, empezaron ante turistas y fieles que saludaron el paseo de la imagen de Jesús en la borriquita
01 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.LA BORRIQUITA. A la salida de San Francisco, el cura bendijo los símbolos de la procesión. A la imagen de Jesús en la mula lo acompañaron los fieles con palmas y los cofrades con los instrumentos. CAPIROTES ROJOS. Por la tarde le tocó el turno a la Hermandad de los estudiantes, que pasearon una imagen de Jesús crucificado. ?o había ni un alma en la zona nueva de Santiago a las once y media de ayer. Las que únicas que estaban en la calle habían elegido las piedras del casco histórico para concentrarse. A esa hora, desde el Obradoiro ya se escuchaba a la Semana Santa llegando por San Francisco. Las gaitas y la imagen de Jesús en la borriquita acercaban a la ciudad los días santos con cierto retraso, después de que la lluvia del viernes pasado aguara la primera procesión. Domingo de Ramos, niños bien arregladitos agitando sus palmas, cofrades con capirotes verdes de la Vera Cruz a ritmo de caja y bombo, y turistas, muchos turistas, observando, fotografiando y grabando. Así discurrió buena parte de la procesión, con unas nubes que presidían el cielo pero no se atrevían a decir ni hacer nada. La afluencia no fue masiva, pero la celebración tampoco pasó desapercibida, aunque buena parte de la ciudad aún ni se había limpiado las legañas. Al llegar a la plaza del Obradoiro la comitiva dio la vuelta al ruedo, siempre balanceándose mecánicamente -pie derecho, pie izquierdo, pie derecho, pie izquierdo...- al ritmo impecable de la percusión, y encabezada por un chaval con un atuendo cuando menos original para lo que es una procesión: zapatillas deportivas con la lengüeta hinchada, vaqueros, cazadora, pendiente... y con una cruz que lo doblaba en estatura. La cantera de las cofradías. El regreso a San Francisco transcurrió sin novedades. Excepto al final. Con todo el mundo ya pendiente de que la imagen de Jesús en la mula entrara en la iglesia, hubo que maniobrar. A los cofrades de San Francisco con sus capuchas amarillas les echaron una mano los voluntarios de Protección Civil con sus cazadoras naranjas. Adelante, atrás, gira a la derecha... Como aparcar un camión. Hasta hubo de subirse un hombre para quitarle la corona a Cristo y que no la estampara contra la parte superior del portón de entrada de la iglesia franciscana. Por la tarde, hubo más, con la procesión de la Esperanza, la de los capirotes rojos de la Hermandad de los Estudiantes. La comitiva partió de Ánimas con un Cristo crucificado. Bajaron hasta los límites de la zona vieja y volvieron, siempre seguidos por turistas y fieles locales a los que el tiempo acompañó.