El concurso obtuvo un éxito de participación y de público pese a la intensa lluvia caída Compitieron veinte comparsas, otras tantas parejas, casi cuarenta niños y siete adultos
24 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LOS VENCEDORES. En la categoría de comparsas se impuso ésta de la imagen, que ya había desfilado por Santiago el pasado martes. DE UN LADO PARA EL OTRO. La comparsa de la fotografía superior ya había triunfado en los concursos de Negreira y de Compostela. ?l mal tiempo, cara de carnaval. Así la puso ayer la villa de Padrón con la celebración con éxito, tanto de participación como de público, del cuarto desfile y concurso de disfraces, carrozas y comparsas, que animó primero, y pese a la lluvia, las calles padronesas y después el pabellón del Souto. Organizado por el departamento de Cultura y la Oficina de Información Xuvenil, participaron en torno a 600 personas entre las cuatro categorías, que concursaron por este orden: infantil individual (en total, 36 niños), adultos individual (7), parejas (20) y comparsas (también 20 que sumaron 560 personas). Todo ante la atenta mirada del jurado, integrado por representantes de colectivos del municipio. Todos ellos hicieron gala de imaginación para elegir sus caracterizaciones, aunque en este tipo de citas no puede faltar el disfraz clásico, tipo del viejo y la vieja o el cura y la monja. Pero también hay que reconocer la originalidad de algunos y, por supuesto, el trabajo de todos. En Padrón ayer estuvieron la Pantoja y Julián Muñoz con traje de rayas -en versión infantil-, un representante de la Legión con su cabra (viva), un ejemplar de un periódico y un aparato de televisión. A la cita también acudieron Las Marías que, por una tarde, abandonaron su puesto de la Alameda compostelana. Ahí estaba, entre otros, una imitación de la plaza de toros de Padrón, un original carrete de hilo de coser y una enorme lata de refresco realizada, precisamente, con envases vacíos. Especial mención merece también la comparsa que representaba a la India, con varios ejemplares de elefantes, uno de ellos una cría, eso sí, elaborados en cartón o un material similar. Todos ellos y muchos más llenaron de color el pabellón del Souto, donde el público atestó las gradas hasta el punto de que hubo momentos en el que no era fácil moverse. Allí, en la grada, uno de los espectadores admiraba los disfraces al tiempo que le hacía notar a su compañera: «A min non me fai falla un, que xa ando disfrazada todo o ano». ¿Cuántos más lo pensarían?