Buscan a dos centenarios que emigraron a Cuba hace décadas

La Voz E. A. R. | SANTIAGO

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Los vecinos procedían de los municipios de Brión y Val do Dubra Las familias han iniciado los trámites para la declaración judicial de su fallecimiento

12 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?os juzgados de primera instancia e instrucción de Negreira y Ordes mantienen abiertos sendos expedientes de declaración de fallecimiento de dos personas que en estos momentos tendrían más de cien años y que emigraron a Cuba en la primera mitad del siglo pasado. Se trata, concretamente, de Maximino Guerra Martínez, nacido en 1900 en Brión; y de José Canedo Iglesias, cuya acta de nacimiento se remonta a 1904 en el lugar de Erviñou, en el municipio de Val do Dubra. Situaciones como éstas se producen con cierta asiduidad en toda Galicia y corresponden a la oleada de emigración que abandonó el país huyendo de la Guerra Civil y de la contienda mundial. En ambos casos, los expedientes de fallecimientos son promovidos por familiares de tercera generación, que desean regularizar la situación legal de sus ancestros para, fundamentalmente, recibir herencias o tramitar cualquier otro tipo de documentación con las propiedades de las personas desaparecidas. Las historias de estos emigrantes tienen muchos rasgos comunes. Se trata casi siempre de varones que abandonaron Galicia siendo muy jóvenes y hace décadas de las que nadie de su familia y de su entorno tiene noticia alguna. Un claro ejemplo es la historia de Maximino Guerra Martínez, que emigró a Cuba en el año 1944. Estaba soltero y durante los primeros años escribió a su familia, que perdió su pista poco tiempo después. La declaración de fallecimiento la promueve un sobrino, ya que Maximino Guerra no dejó ningún hijo en Galicia y nadie tiene noticias sobre su trayectoria vital al otro lado del Atlántico, por lo que, técnicamente, no tiene más herederos que su familia de Bastavales, que apenas le recuerda. Con el anuncio en el Boletín Oficial de la Provincia se inicia un proceso cuya duración se estima entre seis meses y un año y un coste que ronda los dos mil euros. Antes de que se declare fallecido a uno de estos vecinos es necesario superar varios trámites, que incluyen la presentación de testigos que confirmen que conocían a la persona de la que no se tienen noticias y que corrobore el testimonio de quienes afirman que emigró. El Concello al que pertenece el afectado también elabora un informe tomando declaración a los vecinos del lugar. La ley no prevé que estas gestiones se realicen en el país de destino, sobre todo cuando las personas que se buscan tendrían una edad muy avanzada y hace décadas que no se sabe nada de ellas. Con todo, siempre hay quien aparece. Éste es el caso de un vecino de Cacheiras que regresó de Uruguay cincuenta años después. Sólo su madre se alegró de verle.