Reportaje | La barcaza de Portodemouros se moderniza El único transporte que cruza un embalse gallego ampliará su capacidad en respuesta a una demanda vecinal; en la movilización social también reside su origen en 1975
18 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?ntes de que finalice el año, Fenosa tiene previsto ampliar a veinte toneladas la capacidad de carga de la barcaza que cruza el embalse de Portodemouros entre las parroquias de Beigondo, en Santiso, y Loño, en el municipio pontevedrés de Vila de Cruces. La empresa hidroeléctrica responde, así, a una demanda de los vecinos de la zona que, organizados en una asociación de afectados, llevaban reivindicando desde hace seis años que la embarcación «foi disposta para satisfacer as necesidades de paso dos veciños», recuerda el presidente del colectivo vecinal Xosé Luis Carril. Con lo que se deduce de sus palabras muestra su conformidad uno de los operarios del servicio de transporte fluvial del pantano al afirmar que, de no ampliarse el tonelaje de carga de la embarcación, actualmente limitado a cinco toneladas, «moita da maquinaria agrícola que hai agora non pasaría». Después de tres décadas de servicio, la barcaza de Portodemouros se adaptará a las necesidades actuales de buena parte de sus usuarios, que tienen todo que ver y mucho que contar de su puesta en funcionamiento en 1975. En la dotación del único ferry que atraviesa un embalse gallego reside uno de los capítulos de la historia social de la zona por pocos conocido. El servicio de transporte fluvial fue, en su momento, la alternativa que se ofreció a los vecinos en la cruzada que, en plena dictadura franquista, emprendieron para que se restaurasen los siete puentes sobre el río Ulla que habían quedado anegados por la construcción del embalse en el año 1968. Acalladas las demandas vecinales por la opresión de las fuerza de seguridad y las autoridades partidarias del Régimen, la habilitación de la barcaza sucedió tres años en el tiempo a un trágico suceso. En junio de 1972, cinco jóvenes de Vila de Cruces perdieron la vida en el embalse cuando lo cruzaban a bordo de una barca; regresaban, de madrugada, de la fiesta de Beigondo, la parroquia de Santiso en la que se toma el ferry para cruzar los cuatrocientos metros que la separan de la provincia de Pontevedra. Este suceso motivó a los vecinos a retomar su vieja demanda. Enterrado el miedo a las represalias de los caciques locales defensores de la causa del Generalísimo, trece parroquias de los municipios de Santiso y Vila de Cruces, especialmente, pero también de Arzúa, Melide y Agolada protagonizaron hasta pasada la segunda mitad de la década de los 70 las que, quizás, fueron las primeras movilizaciones sociales de la zona. En aquella época de manifestaciones e, incluso, un encierro en las instalaciones de la presa de Portodemouros, se resolvió la pretensión firme de los vecinos de uno y otro lado del embalse de estar comunicados por los puentes desaparecidos del Ulla. En su lugar, desde entonces, está en servicio una embarcación, que funciona de manera gratuita las veinticuatro horas del día, los 365 días del año. Con el paso del tiempo, sus principales usuarios han dejado de ser la gente que trabaja en el campo. El transporte de tractores y de maquinaria agrícola es habitual, sobre todo, en primavera y verano al coincidir con los meses de mayor trabajo en el campo. Según cuentan, los operarios que atienden el servicio, los asiduos a la barcaza son gente obrera que trabaja y reside en uno y otro lado del pantano. El viaje en ferry, que cruza en unos cinco minutos los cuatrocientos metros que separan Loño y Beigondo, los liberan de rodear por carretera hasta 30 kilómetros. La embarcación realiza, a diario, una media de treinta viajes, que se duplican en verano y aumentan el fin de semana con turistas y gente joven que, como antaño, cruzan el pantano de noche para ir de fiesta. Eso sí, hoy lo hacen con seguridad.