Un día de flores y memoria

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

PACO RODRÍGUEZ

Reportaje gráfico | Lleno total en Boisaca El cementerio municipal de Boisaca recibió ayer a cientos de compostelanos, que aprovecharon las excelencias climáticas para honrar a sus muertos

01 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

OFRENDA. El Concello de Pobra do Caramiñal depositó una corona de flores ante la tumba de Valle-Inclán. LAS DE SIEMPRE. En tiempos, los crisantemos eran las únicas flores que los gallegos llevaban a sus muertos. UNA JORNADA ANIMADA. El buen tiempo animó las visitas al cementerio de Boisaca durante todo el día, aunque fue especialmente alta por la mañana. CENTROS. Los arreglos florales llenaron las tumbas de Boisaca. PREPARATIVOS. Desde hace varios días los compostelanos acudieron al camposanto para preparar las sepulturas. UNA ESTAMPA POCO HABITUAL. Los más pequeños de las familias no pudieron resistir el juego con el balón. ?oisaca vivió ayer su jornada anual más agitada. Cientos de compostelanos aprovecharon las excelentes condiciones climáticas para cumplir con la costumbre social de visitar, al menos una vez al año, a sus muertos y obsequiarles con flores. Sobre las tumbas se depositaron, sobre todo, centros florales compuestos para varios tipos de plantas, aunque predominaban especialmente los claveles y rosas blancas junto a los crisantemos amarillos. Los funcionarios del cementerio comentaron que a lo largo de toda la semana acudieron muchas personas que prefirieron adelantar la visita para evitar las aglomeraciones previstas para la jornada de ayer. El mayor número de visitantes se concentró en la jornada de mañana, entre las once y las dos de la tarde; para bajar la afluencia después de las cuatro. No faltaron, por supuesto, abuelos y adultos, pero tampoco se perdieron la fiesta de santos y difuntos los más pequeños de las familias, que prefirieron jugar al balón en las zonas verdes del campo santo o a la game boy sobre las sepulturas, mientras sus mayores depositaban flores en las tumbas de sus familiares muertos. Las zonas de aparcamiento del entorno del camposanto y de las empresas situadas en la carretera de A Coruña se quedaron escasas y, a partir de las doce, la policía local no podían hacer otra cosa más que desviar a los conductores hacia el Tanatorio y de ahí a las vías del polígono industrial. Al mediodía, el acceso por la carretera de A Coruña estaba colapsado, por lo que los autobuses tuvieron dificultades para cumplir la frecuencia.