?arias de las obras programadas para estos años son específicas o entran a modo de satélites de la obra principal, la terminal de pasajeros, que condiciona casi todo. Actualmente marchan a un ritmo que no se puede calificar precisamente de acelerado los trabajos de construcción de la torre y del centro de control del área terminal. Los dos edificios no estarán terminados hasta el año 2008. De los 18 millones programados, quedan siete por invertir. Vinculadas a la terminal está la ampliación de estacionamiento de aeronaves y ampliación de pista, que se llevan 21,4 millones, aunque obviamente la ejecución de la obra se iniciará en el 2009, cuando la terminal esté casi lista. Los presupuestos incluyen asimismo el aumento del área de movimientos (4,2 millones), la mejora de los sistemas de navegación aérea (5,8 millones, de los que se invertirán 2,5 en el 2007), la mejora de la seguridad aérea (la obra comenzará el año próximo y tiene una partida de 10 millones), los nuevos aparcamientos (3,5 millones) y las habituales actuaciones de apoyo y mantenimiento, que cuentan para el período 2001-2010 con 28 millones (seis de ellos para el año que viene). El área de aparcamientos se duplicará al final del 2010 y Lavacolla pasará a disponer de unas 3.000 plazas. Una de las muestras de la buena voluntad de AENA hacia Santiago, aparte de lo económico, es el acortamiento de los plazos. De seguirse literalmente el plan director, la gran reforma aeroportuaria estaría concluida en el 2013. Madrid se comprometió a hacerlo en el 2010, fecha que coincide con el año santo. Es decir, tres años antes. «A verdade é que AENA cumpre máis e mellor que o prometido», confiesa el alcalde Sánchez Bugallo. Pero para que todo cuadre, hay un problema que es preciso resolver antes. Fomento y Defensa tiene que ponerse de acuerdo sobre la compra de los terrenos para la nueva terminal. El alcalde está convencido de que no va a haber retrasos.