Gente peregrina Juan, amante de las tapas
23 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Desde Lorca y por razones espirituales, este francés «con corazón casi español» quedó desilusionado con una de las catedrales que se considera símbolo de la cristiandad católica. Considera que quedó como arquitecto más encantado con otras iglesias más pequeñas como puede ser la de San Juan de Ortega. También destaca las catedrales de León o la de Burgos. De la primera, se quedó fascinado con sus vidrieras del siglo XIII y reconoce haber aprendido en el Camino a apreciar el barroco español. «Esos retablos grandes y dorados», comenta Juan. Tras estos setecientos kilómetros ha sacado como conclusión que «cada uno tiene su propio Camino en la vida a pesar de haber hecho el mismo». Piensa que la concha es un símbolo que se debe adquirir al final a pesar de no poder comprarla antes. Reconoce tener una técnica para dormir en los mejores sitios. Alargar las etapas unos kilómetros o quedarse un poco antes a los puntos de unión de las etapas marcadas por las guías turísticas. «Me encanta el ritmo de España, sobre todo sobre las ocho de la tarde cuando vosotros normalmente tapeáis». Las patatas al ali oli o el lomo con patatas son su devoción pero dice haciendo boca a todo el respetable: «La croqueta de jamón es mi religión». La antepone incluso al pulpo, que reconoce que le gusta más «a la brasa». Juan, no viajará hasta Finisterre. Ya ha recogido su billete para casa junto a la Compostela. Todo está centralizado.