«Los bomberos se ganaron el sueldo aquí»

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

Crónica | Una propiedad junto al casco urbano salvada por la campana Las llamas procedentes de Figueiras rodearon el 5 de agosto la casa de los Sande; los profesionales de extinción y una limpieza previa evitaron la tragedia

22 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

DESPUÉS DEL SUSTO. Santiago Sande salvó su casa y empresa, pese a haber tenido toda la propiedad rodeada por las llamas Y ASÍ QUEDÓ. Un muro de hormigón, una franja de seguridad de diez metros y agua amares salvaron la finca, a la derecha. ?La única solución es la limpieza de los montes», comenta Santiago Sande, al contemplar el paisaje quemado que rodea su finca. El fuego llegó hasta el muro que rodea su propiedad y sólo alcanzó las copas de un par de pinos plantados hace unos cuarenta años. El resto de su finca se salvó casi milagrosamente y, desde entonces, es un oasis verde en medio de la nada. ?Santiago Sande recuerda que las llamas se acercaron a su casa alrededor de la cinco de la tarde -«ya se veía venir»- y fue «a las cinco cuando las llamas se acercaron hasta los árboles más próximos». Los bomberos de Santiago «se emplearon a fondo. Aquí se ganaron el sueldo; los de la Xunta también se esforzaron lo suyo; sólo puedo tener palabras de agradecimiento». Entre las cinco de la tarde y «más o menos las nueve y media de la noche se gastaron 4.000 litros de agua del depósito, se agotó el pozo y el registro de agua de la traída marca 175 metros cúbicos; además del agua que traían los bomberos». El pozo de la finca empezó a recuperar el agua ahora, pero «estuvo una semana seco». Uno de los peores momentos fue cuando el fuego se acercó a la línea de media tensión. «En la empresa trabajan 18 personas y no habría podido mantener el trabajo». Junto a la línea de media tensión está también el almacén de las bombonas de gas, que «las cerramos, pero también teníamos miedo». «Yo, que los propietarios de las fincas de alrededor no lo hicieron, limpié unos diez metros de monte alrededor de mi finca». Esa previsión fue determinante para que las llamas no saltaran el muro de hormigón, que levantó hace unos ocho años «cuando se produjo otro incendio, que entonces sí que afectó a esa zona de árboles frutales». Ahora, ocho años después, los manzanos y perales están cargados de frutos; mientras otros árboles frutales están a punto de florecer. Hasta la parra aguantó la embestida y sus uvas presentan ya aspecto de estar listas para la vendimia. Pese al calor sofocante de ayer, bajo los árboles del huerta de Santiago Sande se respira el frescor del verde. Aunque las copas de los pinos, plantados al fondo de la finca en una zona dedicada a las comidas familiares al aire libre, se vieron afectadas. Sande considera que posiblemente también se salven. La finca de es el único espacio verde en medio del monte muerto situado frente al Hospital Clínico de Santiago.