Testigo directo | Cerco a una aldea en el corazón del Sar Con los depósitos ya vacíos y la red de abastecimiento inoperativa, los habitantes de Queiruga plantaron cara angustiados a un fuego que amenazó con arrasarlo todo
08 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.AYUDA DESDE MADRID. Bomberos llegados de la capital de España colaboraron en la extinción. APOYO AÉREO. El agua de un helicóptero abortó una tragedia en el último momento. PRECARIEDAD. Los vecinos del núcleo padronés de Cruxeiras, incluso los más jóvenes, ayudaron en las tareas de extinción ante el peligro de que las llamas llegasen a afectar a sus viviendas. n. Así se lo volvieron a repetir al alcalde, Jesús Villamor, que recorrió los puntos más críticos y pidió, ante todo, calma entre una gente desbordada por la voracidad de las llamas. Hasta la llegada de los efectivos, suplieron la falta de agua en las casas con la fuente del lugar, de la que apenas brota nada, pero a la que acudieron con calderos. Pero agua no fue lo único que faltó ayer en Queiruga. Sin teléfono fijo y sin luz eléctrica para cargar los móviles sin batería, «¿cómo van facer a nosa xente para saber de nós», decía otra mujer con las manos en las cabeza. Entretanto, un helicóptero trataba por aire de extinguir el fuego, repostando agua en dos piscinas. En tierra, los bomberos de la Comunidad de Madrid llegaron a Queiruga casi desolados, pero se metieron por una pista y trataron de frenar el fuego que se acercaba peligrosamente a una vivienda. Debido al humo se cortó la N-550 y posteriormente se abrió con tráfico lento. También la autopista A-9 sufrió cortes debido a las llamas declaradas en Queiruga y Pedroso. Los vecinos de este último núcleo bajaron a ayudar a los de Queiruga. Aún así, el fuego se aproximó a alguna casa de Pazos, donde llegó a afectar a un establo en el que murieron dos becerros quemados. Ante las quejas de los vecinos de falta de apoyos, el mensaje lanzado por la policía local lo decía todo: «Galicia está desbordada».