El fuego a punto estuvo de engullir una urbanización y varias casas de Villestro
07 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?Chorei máis neste día que en toda a miña vida xunta». Así resume Aurora el sentir de la población compostelana que desde el pasado viernes se enfrenta al fuego. Esta mujer, de avanzada edad, abandonó su casa de Carballal (Villestro) a las seis de la tarde de ayer después de que la vivienda quedase completamente rodeada de humo, aunque sin riesgo de que fuese pasto de las llamas. Tranquila porque le había dejado un mensaje escrito a su hijo, Aurora pasó a formar parte de un pequeño grupo de vecinos que durante horas tuvo que permanecer en la calle mientras veía cómo las llamas se acercaban a sus hogares y la densa humareda las ocultaba. Mientras tanto, y bajo una luna enrojecida por el humo, los vecinos de la urbanización Río Sarela, compuesta por medio centenar de chalés adosados, veían cómo el fuego, de varios metros de altura y otros tantos de frente, se acercaba peligrosamente a la estrecha carretera que separaba un lateral de la urbanización de lo que a todas luces era un infierno. El papel policial Las mangueras para regar los escasos metros cuadrados de los jardines adosados fueron las primeras herramientas utilizadas por los vecinos, mientras agentes de la policía local y nacional se ocupaban de que nadie decidiese actuar por su cuenta y adentrarse, Villestro arriba, hacia las casas ocultas entre el humo, como si hubiesen desaparecido por completo. En cuanto el peligro se hizo más que palpable y el ruido de la maleza quemada se sentía a flor de piel, llegaron los bomberos. Antes lo hizo un vehículo de Aquagest, que abrió una vía de agua desde la red de abastecimiento para garantizar el suministro. Los vecinos, todos a una, mantuvieron una estrecha vigilancia de toda la zona, alertando a los habitantes de las casas unifamiliares de que, como por arte de magia, el fuego había llegado hasta sus propiedades. La llegada de una unidad de emergencias de los bomberos sirvió para frenar una pesadilla, controlar unas llamas que se declararon sobre la una de la tarde y que a las siete aún seguían activas.