El colector general vierte al río donde murieron cientos de peces

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El Concello sostiene que la fuga de fecales es mínima y que no ha provocado la tragedia Augas de Galicia toma muestras en el Sar mientras el Seprona se desentiende del caso

18 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

FUGA. El Ayuntamiento intentará arreglar estos días la rotura del tubo en primer término; al fondo aparece el aliviadero de pluviales. HEDOR. Los vecinos denunciaron el insoportable hedor que producían ayer los peces muertos en el cauce del Sar a su paso por Brandía. Augas de Galicia, entidad de la Consellería de Medio Ambiente, procedió ayer a la recogida de muestras en el tramo del río Sar afectado por una contaminación que acabó con la vida de cientos de truchas y escalos. Los análisis determinarán las causas de la mortandad de la fauna, aunque la consellería ratifica que se trata de un vertido. No obstante, la Xunta no quiere aventurarse a lanzar hipótesis mientras no conozca los resultados del análisis. La solución podría estar, sin embargo, en la zona de Ponte Vella de Arriba. Una pequeña rotura del colector general y la entrada en carga de un aliviadero el sábado han provocado el flujo de aguas residuales y fecales. Técnicos de Aquagest han inspeccionado ya la anomalía con el fin de ver las fórmulas para su reparación. En opinión de algunos vecinos, está claro que el origen de la polución letal está ahí. Aseguran que en esa zona ya aparecieron peces muertos. El Ayuntamiento rechaza esa causa con contundencia. «O que sae do colector é mínimo, é unha fisura, e o resto é dun aliviadeiro. De ningún xeito pode ser a causa da morte das troitas», señala el concejal Bernardino Rama, de acuerdo a la información que le suministraron los técnicos municipales. El edil aguarda que los análisis de Medio Ambiente determinen la sustancia residual causante de la mortandad. Inspectores municipales estuvieron en la zona valorando la situación. No lo hizo Seprona, quien aduce que no recibió ninguna denuncia sobre este suceso. Otra opción que se baraja es el vertido de una empresa. Medio Ambiente no tiene constancia de nada por ahora, pero los vecinos apuntan a alguna industria cercana, dada la reiteración de hechos de este tipo con fatales consecuencias para la fauna fluvial (el último sucedió en las pasadas Navidades). Incluso se ha comentado, sin ningún tipo de contraste científico, que podría haber zinc en las aguas recogidas. Las denuncias vecinales quedaron archivadas en los cajones autonómicos. Entretanto, las truchas permanecían ayer desperdigadas por la zona de autos, de la que emanaba un olor insoportable. Algunas personas que se acercaron ayer al cauce, entre ellos algún cámara de TV, se colocaron pañuelos en la cara. Los vecinos pusieron ayer el grito en el cielo por esta situación. La Xunta pensaba retirar ayer por la tarde los peces. En todo caso, la asociación de vecinos lanzó una advertencia: «Isto así é un foco insalubre. Se mañá (por hoy) están aínda os peixes aquí, adoptaremos medidas. Non o imos tolerar», dice el presidente de la entidad, Juan de la Fuente. La gravedad del asunto es que la contaminación se adueñó de un área fluvial muy visitada por la gente. Y particularmente por los niños. «Calquer neno pode beber auga contaminada ou tocar estes peixes podridos. Hai que acabar dunha vez con esta situación», señala Juan de la Fuente, quien no oculta su indignación por la reiteración de las agresiones ecológicas.