Reportaje | Así marcha la feria literaria de la Alameda En las casetas pueden encontrarse ejemplares editados en el XVIII, pero los gestores de los puestos lamentan que las ventas marchan mal
13 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.ALGUNAS DE LAS JOYAS. De izquierda a derecha: pleito de 1786 sobre un testamento; crisol número uno de la Editorial Aguiar, de 1948; un A Nosa Terra en homenaje a Castelao publicado en Buenos Aires tras la muerte de éste; y Gramático Perfecto, de 1774, obra más antigua de la feria, que cerrará el fin de semana. «TÁVULE ANATOMICHE». Libro italiano que contiene gravados de anatomía de 1838; en él se ofrecen detalles del esqueleto humano. «Hoy la gente prefiere gastar el dinero en unas cañas que en comprar libros». Esta declaración de uno de los vendedores que están en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión refleja el poco éxito de ésta en el presente año. Y eso que hay ejemplares hasta de 1774 y alguno valorado en miles de euros. Numerosos son los ojeadores que se dejan caer por el paseo central de la Alameda, pero pocos son los que compran. Sin embargo, también hay habituales para los libreros e incluso llegan a hacerles encargos para el siguiente año. Este es el caso comentado por el dueño del stand de Tossal, al que le han pedido para este año las obras completas de Julio Camba y El teatro crítico universal del Padre Feijoo, y que tiene un porcón (pleito) de 1786 en el que intervino este mismo autor como rey Salomón en una cuestión hereditaria. Otras casetas de la feria ocultan reliquias de la literatura y el periodismo gallego. Hallamos la obra Sempre en Galiza de Castelao del año 1944 y una publicación de A Nosa Terra editada en las Américas en homenaje a Castelao una semana después de su fallecimiento. Pero lo que está de moda entre los bibliófilos son los crisoles, unos libritos como obsequio que entregaba la editorial de Manuel Aguilar a sus suscriptores cada año y cuyo contenido no está acorde con el valor real que alcanzan actualmente. Un ejemplo de estos es el llamado Los Movimientos Literarios de 1948, que tiene el valor añadido de ser el número uno. Pero existen otros, como es el número 36, titulado Experiencia Editorial de Manuel Aguilar de 1973 , en el que podemos leer en su interior una dedicación a sus destinatarios y que se escribió en honor a los cincuenta años de la Editorial Aguilar. Aún así, existen libros para todos los gustos. Muestra de ello es uno editado en 1946, en el que se recogen habaneras para los amantes de la música. Los estudiosos de la medicina, con el libro italiano Távule anatomiche, de 1838, con unos gravados sorprendentes del esqueleto del hombre, comprobarán el gran conocimiento del ser humano de la época. Los filólogos se sorprenderán con un libro de 1774, Gramático perfecto, de Manuel Márquez, con el que observarán las evoluciones de la lengua. Los geógrafos y los topógrafos encontrarán un mapa de tela de A Coruña de 1897. Y los más devotos podrán deleitarse con los Sermones morales predicados delante del Rey por el Ilmo. Señor Espíritu Flechier, de 1785. Y la anécdota, Cocina Mediterránea, en el que se incluye la tarta de Santiago para acompañar la paella.