Vestirse para la ocasión

La Voz

SANTIAGO

Con tacón de aguja Ahora que es época de bodas, bautizos y comuniones, lo mejor es dejarse asesorar por los expertos y salir del local vestida de la cabeza a los pies

22 abr 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

DESTACAR. Original, y que quede como un guante; el resto no importa COMIENZA la época BBC (bodas, bautizos y comuniones). Época en la que aquella pareja alérgica al matrimonio acaba enviando un tarjetón de boda en el que asegura que estarán encantados de contar contigo en ese día tan especial. Comienzan también los meses de las primeras hostias. Y no se trata de ser mal pensado. Se trata de las primeras comuniones, de los marineritos, de los capitanes y de las niñas de merengue y can can. Y con todas ellas van las orgullosas madres, las hermanas mayores, las damas de honor, las amigas, las novias de sus ex, o las ex de su novio que se afanan en buscar el modelito ideal. Porque vestirse para la ocasión es todo un proceso que requiere tiempo y planificación. Un consejo para estos actos sociales es no comprar el modelito de la misma forma que se adquiere el resto de la ropa. Es decir, mirando en una y otra tienda, y cogiendo algo de aquí y de allá. Los que al final triunfan son los que se dejan en manos de los profesionales. Porque si uno se empeña en combinar personalmente zapatos de mercadillo con vestido de marca y sombrero de hipermercado acabará metiendo la pata en algo. En Santiago hay varios locales en los que aunque los precios son elevados para el día a día, resultan perfectos para estas ocasiones. Uno de ellos es d-due . Charo Froján asegura que aunque no trabajan complementos, el asesoramiento, cuando llega una cliente para vestirse, es integral. Lo cierto es que cada pieza de esta marca tiene personalidad propia. Este año, la diseñadora señala que se llevan las mezclas de colores con base en blanco. Sus fetiches, sin duda, los vestidos con protagonismo y los abrigos. Otro ejemplo para un capricho es Elsavadeboda , en la que además de asesoramiento integral, disponen de todos los complementos para ir directa a la iglesia. Pequeños caprichos para determinadas ocasiones con los que hacer realidad el lema de un anuncio publicitario que reza que algunas cosas no tienen precio, y para todo lo demás... una buena tarjeta de crédito.