Ellas lucen bombo y llevan maletín

Elisa Álvarez González
Elisa Álvarez SANTIAGO

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

Reportaje | Cinco embarazadas cuentan su día a día Las compostelanas del siglo XXI no son las ejecutivas que trepan hacia la cima, son las profesionales liberales que también reclaman medidas de conciliación para la etapa preparto

21 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Son las futuras supermamás. Trabajan, organizan su casa y pasean sus bombos con orgullo por todo Santiago. Políticos, sindicatos y asociaciones reclaman y prometen medidas para conciliar la vida laboral y familiar. Todo, a partir de que el niño asome su cabecita. ¿Pero qué ocurre antes? Durante meses, sus mamás intentan compaginar su trabajo con vómitos, náuseas y cansancio. Rita, Felisa, María, Montse y Bea son cinco embarazadísimas que viven en Santiago. Alguna apenas ha tenido problemas durante las primeras semanas, pero otras saben lo que es levantarse y acostarse con náuseas. Aseguran que deberían articularse algunas medidas de conciliación, como reducciones horarias, sobre todo durante las últimas semanas de la gestación. La mayoría no ha dejado de trabajar prácticamente ni un día, «pero en determinados puestos de trabajo, el cuerpo puede pasarte factura?», dice Bea. Además, añade Felisa, «hai moitas cousas que preparar, un mundo de probas médicas que hai que facer e moitas veces no horario laboral». Apuntan otra crítica, las pocas oportunidades que se dan a los padres para ejercer una prepaternidad. «As clases de preparación ao parto están deseñadas para os dous, pero eles non teñen contemplado o poder ir, polo que todo depende da súa xornada laboral», recuerda Felisa. Ropa cara y de pésimo gusto Alguna de estas embarazadas no llega a los 30. Sin embargo, todas se encuentran en los establecimientos de premamá ropa «terrible, cara, y que parece diseñada para mujeres de 60». Tanto, que prefieren buscar soluciones entre las prendas de las tiendas habituales. Felisa y Montserrat son primerizas, pero las otras tres ya tienen otro niño. Están de acuerdo en utilizar la anestesia epidural, pero no tanto en donde dar a luz. Mientras Rita y María apuestan por el sistema de sanidad pública, a Bea le ha convencido más una clínica privada. ¿Qué tienen en común las fresas y las embarazadas? En que es el antojo más habitual entre ellas, aunque a María y Bea les ha dado también, «por la comida basura, grasienta...». Las cinco tienen muy claro que maternidad y carrera profesional no están reñidas si la sociedad se adapta a los tiempos que corren. «Nunca me limitó la profesión porque, si pretendes tenerlo todo atado, nunca das el paso adelante», señala Bea, que ya está pensando en el tercero. Son las EASP, embarazadas, aunque sobradamente preparadas.