Pasados para recordar y para olvidar

La Voz

SANTIAGO

Patio de vecinos Santiago acogió la presentación de un libro sobre uno de los últimos juicios del franquismo y la septuagenaria Esther Fernández recibió la medalla al trabajo

13 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

es el título del libro que presentaron en Santiago Conchi Trasande , secretaría xeral da Unión Comarcal de CC.?OO. en Santiago, Luis Pasín y Rafael Pillado . Para los que TOP signifique el último éxito musical o lo más in , seguro que tienen menos de 35 años. Los demás recordarán el tristemente famoso Tribunal de Orden Público, algo así como una inquisición de la etapa franquista. El libro -de Rafael Pillado, Enrique Barrera y José Torregrosa - recoge importates documentos de la época sobre uno de los juicios más emblemáticos de los 70, y que tuvo como protagonistas a los detenidos a raíz de los sucesos del 10 de marzo de 1972. Entre ellos figuraban diez dirigentes de CC.?OO., para los que se pedían más de 160 años de cárcel por pertenecer a la directiva de este sindicato. En el volumen se recoge incluso la editorial que publicó La Voz de Galicia a raíz del suceso del 10 de marzo. Fue, afortunadamente, uno de los últimos grandes juicios del franquismo. La diseñadora María Álvarez , hija de Kina Fernández , explicó a los alumnos del máster en gestión y dirección de empresas de moda su experiencia en este sector realizando un recorrido por la evolución de las empresas dedicadas a este campo, y con una especial atención a sus propias líneas de trabajo. Una charla que seguro resultó productiva para muchos. El ministro de Trabajo, Jesús Caldera , entregó ayer en A Coruña la Medalla al Mérito en el Trabajo a María Esther Fernández Lemos . Al acto asistieron la mayoría de los 14 hijos, 26 nietos y dos biznietos de María Esther, de 79 años, una vecina de O Pino que dio a luz a 16 hijos. Su hija, Susana Peleteiro , fue la encargada de hablar en su nombre, y dedicó el premio a todas las mujeres que trabajan en tareas domésticas. Entre los 19 y los 31 años, Esther trabajó en varios molinos de harina y en esa época dio a luz a 10 de sus 16 hijos, de los que sólo quiso tener seis, «pero el régimen me dijo que lo que Dios dispusiera». Menos mal que el régimen ya no dice nada.