Fingiendo espacios

Mercedes Rozas

SANTIAGO

SANDRA ALONSO

Crítica | Georges Rousse | Fotografía

13 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Desde hace años Georges Rousse ha asentado la mayor parte de su obra en locales en ruinas: pabellones desnudos, casas abandonadas, fábricas vacías... Ocasionalmente, interviene salas de museos. La fascinación por este tipo de lugares, que él considera como su taller familiar, ha provocado un encuentro con todo aquello que, al menos en un principio, parecía excluido de ser habitado. Un rincón, una vieja escalera, una pared desconchada, una puerta inutilizada... son los objetivos de su estrategia. El artista se apropia de la potencialidad plástica de esta realidad y con sus propios medios termina por fingir otro espacio. Separando escombros, abriendo vanos, pintando sobre gastados tabiques e instalando nuevos elementos logra proveer vitalidad a lo inútil. La acción sobre la arquitectura, alterada por el dibujo y la pintura, queda plasmada, paso a paso, por la fotografía, protagonista medular de su trabajo. Su producción ha variado con el tiempo. En la década de los ochenta pintaba figuras humanas ocupando esquinas, pilares o chaflanes, logrando humanizar la soledad fantasmal de las estancias abandonadas. Era una figuración acentuada por el perfil del trazo y el color expresionista. Más tarde, el dibujo geométrico, como ocurriera en las intervenciones de 2000 en Compostela, las palabras y las letras sueltas conquistaron el espacio; la tonalidad se acercó, entonces, al énfasis del pop y alternó con blancos aplacados y gradaciones de grises. En cualquier caso, el diálogo de la luz con la sombra se mantuvo como una constante en toda su trayectoria. No es mucho el tiempo transcurrido entre su última muestra en Santiago y esta presentación en la galería Trinta; por eso, esta nueva cita no tiene la virtud, precisamente, de ser novedosa. Pese a ello, estas reconocibles fotografías de Rousse, algunas de los noventa, nos refrescan la dimensión creativa de su obra, una obra original que a lo largo de su trayectoria ha buscado fórmulas para no estancarse, evitando la repetición formal gracias a la complicidad de medios y procedimientos. Galería Trinta. Hasta el 21 de enero.