DE REOJO | O |
26 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LOS COPAZOS empiezan a imponerse en las nochebuenas. Antes eran entrañables cenas en las que nos hinchábamos a comer en compañía de nuestros familiares. Eso los que lo pasábamos bien, porque todos conocemos a unos cuantos vecinos y amigos que, incapaces de soportar a sus padres, suegros o hermanos, se dedicaban a darle al vino hasta que podían hacerse los sordos, los tontos o los borrachos. Ahora la Nochebuena sigue siendo familiar, pero muchos cambian a sus allegados por los cubatas en cuanto la sobremesa flaquea. Los hosteleros de Santiago empezaron a abrir la madrugada del día 25 desde hace unos años. Existe una pequeña comunidad de juerguistas que saben que sitios abren en esa fecha, y un grupo de camareros que reconoce a esos clientes que sólo pasan una vez al año. En otras ciudades salir en Nochebuena se ha popularizado, pero en Santiago sólo sale una minoría. Por eso, les animo a que el año que viene den una vuelta al terminar de cenar, verán una noche distinta. Y por cierto, no sean carcas y lleven a la abuela.